Cuando me enamoré de ti, amor,
aún desconocía el relieve de tu rostro;
aún desconocía el relieve de tu rostro;
simplemente lo intuía.
Tampoco había podido admirar
el brillo que ilumina tus ojos,
presagio de que el tiempo compartido
estará siempre
estará siempre
lleno de verdad.
Pero fue en tus versos
donde terminé de encontrarte…
donde terminé de encontrarte…
Allí, donde las palabras más sencillas
se visten de asombro,
con tonos que dormían sin saberlo
en la veta de lo cotidiano;
como si al rozar tu voz,
despertaran,
se visten de asombro,
con tonos que dormían sin saberlo
en la veta de lo cotidiano;
como si al rozar tu voz,
despertaran,
convertidas en cristales de luz.
Desde entonces, amor,
mi vida es una espera,
no por oficio,
mi vida es una espera,
no por oficio,
sino por siembra:
mientras otros cuentan minutos,
yo cultivo silencios.
mientras otros cuentan minutos,
yo cultivo silencios.
Mi jardín es aún de atardeceres
lleno de brotes que no tocas…
lleno de brotes que no tocas…
Pero sueño el día
en que el verbo rompa el vacío,
cuando tu voz deje de ser eco
para ser camino,
y tus versos —hoy solo aire—
sean, al fin, el pan
y el techo de nuestra casa.
Hasta entonces, amor,
solo tengo tus versos:
el rastro de un amor que aún no se toca,
pero cada día… me salva.
solo tengo tus versos:
el rastro de un amor que aún no se toca,
pero cada día… me salva.
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Autor:
Slocker (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de mayo de 2026 a las 13:37
- Comentario del autor sobre el poema: A veces te enamoras de algo que imaginas, y resulta que la realidad supera la imaginación… Gracias.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: JuanDumBass, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, LOURDES TARRATS, Osler Detourniel, Emilia🦋, Noa Subin, EmilianoDR, Salvador Santoyo Sánchez, Éusoj Nidlaj, Javier Julián Enríquez, Jaime Correa, El Hombre de la Rosa, El desalmado

Offline)
Comentarios2
Estimado Juan,
Hay en este poema una forma de amar que no se precipita, que reconoce la distancia sin dramatizarla y la convierte en un territorio fértil. Me toca cómo transforma la espera en un acto de cultivo interior, como si cada silencio fuera semilla y cada verso, una manera de nutrir lo que aún no llega pero ya existe en lo íntimo.
La imagen del amor que se intuye antes del roce, que se reconoce primero en la palabra y luego en el rostro, tiene una belleza serena: habla de un vínculo que nace desde la verdad y no desde la prisa. Y ese final —donde los versos son pan, techo y salvación— deja una sensación de refugio luminoso, de fe en lo que crece incluso sin presencia.
Es un poema que no pide nada: simplemente afirma, con delicadeza, que hay amores que empiezan en la voz y se vuelven casa mucho antes de llegar a las manos.
Gracias por compartir.
Un abrazo,
POETAS SOMOS…
Estimada Lourdes,
Gracias por tu comentario, tan profundo y certero como es costumbre en ti.
A veces el amor llega de la manera más inesperada y si es a través de la palabra, coincido plenamente contigo en que nace de la verdad; pues no hay nada más verdadero que la palabra volcada desde el interior de cada uno al escribir…
Gracias Lourdes y feliz día
Un abrazo
Juan
POETAS SOMOS...
Que tengas un lindo domingo.
Genialmente escritos tus hermosos versos estimado poewta y fiel amigo Slocker
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
Estimado Críspulo,
Muchas gracias por tu comentario
un saludo mi fiel amigo
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