Al igual que todos los comienzos, también el de los muchachos del Curso de Cine de la Facultad de Derecho no fue sencillo.
El principal problema de los estudiantes radicaba en encontrar el lugar apropiado para la filmación del cortometraje.
Ese corto se convirtió en el sueño del grupo.
Todo se pudo conseguir.
El dinero para el alquiler, donde realizar las tomas interiores; para coimear y obtener el equipo de filmar en préstamo, pero el lugar dónde realizar las tomas no se encontraba.
A causa de un desperfecto en las cañerías cloacales, la calle que desembocaba en la entrada de la Facultad había sido clausurada y el tránsito desviado a una calle paralela.
Damián °el director°, junto a varios del grupo, viajaban en la furgoneta y fue necesario que dieran la vuelta para enfilar a la calle Soler, como lo indicaba el cartel de vialidad. A mitad de la cuadra, sobre el lado izquierdo, ¡la vieron!
-¡Increíble, muchachos! Ahí está, justo lo que necesitamos!- Exclamó casi gritando Felipe, el ° fotógrafo°, dueño del vehículo. Clavó los frenos y saltó fuera de la furgoneta.
Todos se pararon frente a la antigua mansión. Les pareció estar frente a un cuadro de esos que abundan en los museos.
Por delante se extendía un inmenso patio, de seguro hermoso y cuidado jardín en tiempos ya pasados.
La naturaleza ocupaba, a sus anchas, todo el predio en forma salvaje. Un inmenso árbol cargado de años, cansado por supuesto, depositó varias de sus ramas sobre el otrora techo del inmueble.
-Esto es superior a lo que imaginé -Comentó entusiasmado el fotógrafo.
-De acuerdo contigo, flaco - contestó Damián, y agregó:- Entremos y demos un vistazo; ¿que les parece?
Sin dudarlo, a los pocos instantes ya estaban husmeando por todos los rincones de la finca.
El que se creía escritor, Raúl, autor del guion del corto, había optado por sentarse sobre el piso, en que aparentemente fue el comedor de la mansión.
Miró con ojos de entendido y dando muestras de duda, dijo en voz alta:
-No sé, no estoy seguro, pues…
Un ruido fortísimo lo interrumpió, además de sobresaltar a todos. Provenía del piso superior.
Y allí corrieron en banda subiendo a los tropezones la escalera, que aunque de aspecto muy señorial, los peldaños fueron alimento de las hambrientas termitas que poblaban la casa.
Cristina, la única jovenzuela del grupo, mostraba sólo su medio cuerpo superior, la otra mitad colgaba a través de un agujero en el piso, posiblemente por el peso bastante considerable de la joven, que venció a la reseca madera añeja.
-¡¡Ayúdenme muchachos!! ¡¡Si me caigo, me mato!!-Medio balbuceando aterrorizada por el miedo a caerse, imploró a sus amigos: -¡¡Hagan algo!! -
-Un momento, no se apresuren todos juntos, podría ser peor -Los calmó Damián. -Yo iré a la planta baja y pondré algo para amortiguar el golpe, por las dudas, si es que se cae.
-Yo te acompaño-dijo el Petiso, y salieron disparando hacia abajo.
No fueron necesarias todas las precauciones. Lentamente ayudaron a levantar a la
°colgada° compañera.
Después del incidente continuaron la recorrida por los distintos compartimientos.
En una de las piezas se pudo distinguir en una de las únicas paredes enteras un fresco de colores ya difusos.
No obstante, la pintura trataba a toda costa de mostrar al espectador una campiña, ayudada por la luz escasa que apenas se filtraba por una de las aberturas que daban al exterior en la pared del fondo.
Era de creer que allí habría una ventana, en aquel instante la abertura estaba casi obstruida por una de las ramas del añejo árbol del jardín. Uno de los muchachos trató de correrla un poco, apareciendo para asombro general, un espectáculo sin igual.
Todas las paredes estuvieron pintadas de frescos, alusivos a la naturaleza.
Algunos caños, posiblemente de agua, habían interrumpido un camino del paisaje expuesto; más allá una mancha ocasionada por un hongo de humedad lucía todo su verde negruzco en el medio de una fuente.
Ya de vuelta en camino a la Facultad, cada uno quedó en sus pensamientos, imaginándose los pasajes del futuro cortometraje tan esperado.
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*Registrado/Safecreative N°1107179694760
*Imagen de la Web
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Autor:
Brom Beto (
Offline) - Publicado: 1 de mayo de 2026 a las 13:47
- Categoría: Cuento
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Mª Pilar Luna Calvo, Salvador Santoyo Sánchez, Antonio Pais, Lualpri, JUSTO ALDÚ, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios1
El relato avanza como una cámara en mano: temblorosa, curiosa, viva. Desde el inicio se percibe la precariedad luminosa de toda creación joven, ese impulso casi obstinado de hacer cine aun cuando los medios se resisten como puertas oxidadas. La búsqueda del lugar de rodaje funciona no solo como conflicto narrativo, sino como metáfora del hallazgo artístico: encontrar un espacio es, en el fondo, encontrar la película misma.
La antigua mansión aparece como un personaje más, silencioso y decadente, una especie de organismo dormido que aún respira a través de sus grietas. Su jardín salvaje y su estructura devorada por el tiempo construyen una atmósfera que oscila entre lo pictórico y lo fantasmagórico, donde la naturaleza reclama lo que el abandono le entregó sin resistencia. En ese escenario, el grupo de estudiantes no solo explora una locación: irrumpe en un pasado detenido.
El episodio de Cristina introduce un quiebre de tensión casi físico, recordando que todo escenario bello también es inestable, y que la estética aquí convive con el peligro. Esa caída suspendida en la madera carcomida refuerza el carácter frágil del lugar, como si la casa respondiera al peso de la mirada humana.
El hallazgo de los frescos amplía la dimensión simbólica del relato: la casa no está vacía, está saturada de imágenes que compiten con el propio proyecto cinematográfico. Pintura y cine se espejan; ambas intentan capturar el mundo, pero aquí el mundo ya estaba capturado antes, aunque en otro lenguaje, más antiguo y casi olvidado.
El cierre, con el regreso silencioso a la Facultad, deja una sensación de tránsito inacabado. No hay resolución cerrada, sino germinación: el cortometraje aún no existe, pero ya ha comenzado a respirarse en la imaginación del grupo, como si la verdadera película hubiese ocurrido en el descubrimiento mismo del lugar.
Un fortísimo abrazo Beto.
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