Llueve lejanía...
Llueve la marca hendida
en mi carne y en mi sangre…
Entre los mares de Cartago
y en esa metralla artera...
En alianza
con estrellas engañosas...
Llueve...
Llueve...
Llueve mi ardiente, sorda lejanía...
En tempestades
de mi alma sin paz...
En catarsis extrañas...
Impías e ígneas...
En gotas metafóricas
y tenazas al fuego...
Torva y vieja lejanía...
que recuerda el Mármol
de aquella Infamia cometida...
Torva, añeja lejanía...
de fugaces estrellas
que jamás serán mías...
¡Torva!
¡Maldita!
de ansiedad vestida,
Pasea por Jardines ocultos y mutilados
del desdeño artero
De donde huyen los colores
y vive el sabor del Espanto...
Ni mariposas ni flores
quiebran sus alas y sus magnos pétalos
alados
deshechos en crudas llamas...
Se dibujan contritas en mi mente
dañada irremediablemente
por Nostalgias y Terrores...
Y en este resignado Horror
de Existir
A pesar de mí...
A pesar de los dioses
cuya evocación
ya no imploro...
(Patricia)
Derechos reservados
-
Autor:
Patricia Aznar Laffont (
Offline) - Publicado: 1 de mayo de 2026 a las 12:31
- Comentario del autor sobre el poema: Apenas reeditado.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 43
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Maby De los Peña, Antonio Pais, Lualpri, Henry Alejandro Morales, MISHA lg, Salva45, ElidethAbreu, Llaneza, Osler Detourniel, David Arthur, Javier Julián Enríquez, Salvador Santoyo Sánchez, JUSTO ALDÚ, mauro marte, Antonio_cuello, Éusoj Nidlaj, Santiago Alboherna, WandaAngel, El desalmado, Mª Pilar Luna Calvo, Pedro Novoa Pavon Novoa, • Poemas del ㄥobo •
- En colecciones: Viejas cadencias.

Offline)
Comentarios8
La poderosa genialidad de tu pluma se mece en el laberinto de la buena poesia estimada Patricia
Recibe un abrazo de Críspulo con afecto y amistad
El Hombre de la Rosa
Gracias, Don Crispulo
Profundas, penosas y angustiantes letras nos has compartido, querida Patri.
Te dejo un fuerte y sincero abrazo.
Cuidate mucho amiga.
Si estás, hermanito me curo de inmediato.
❤️❤️💋💋💋
tan intensas letras , poetisa, llenas de un gran cúmulo de sentires
y melancólias
gracias por compartir son bellas
deshechos en crudas llamas...
Se dibujan contritas en mi mente
dañada irremediablemente
por Nostalgias y Terrores...
Y en este resignado Horror
de Existir
besos besos
MISHA
lg
Misha y el amor florece
Gracias
Querida Patricia.
Gracias por levantar una atmósfera grave y casi monumental. Torva y vieja lejanía sugiere una distancia cargada de rencor y tiempo sedimentado; no es solo espacio, es memoria endurecida. Tu cierre, con su tono elíptico, deja la herida abierta: más que narrar, evoca una culpa histórica que persiste en silencio.
Se me han clavado en el pecho tus versos y sentimientos.
Abrazos y feliz fin de semana.
Ellie bella y buena, mil gracias.
Tu comentario toca el alma
Ellie tu inteligencia sobresale.
Besos
.....Pasea por Jardines ocultos y mutilados
del desdeño artero
De donde huyen los colores
y vive el sabor del Espanto...
Ni mariposas ni flores
quiebran sus alas y sus magnos pétalos
alados
deshechos en crudas llamas...
imagenes muy fuertes Patricia, cual un cuadro del pintor holandés, El Bosco
Un abrazo de mi cariño amiga
David
DAVID
COMO AGRADECERTE
EL BOSCO.
PARA MI ES DEMASIADO.
BESOS, TE QUIERO
La lluvia trae de todo, desde desolación, heridas y más.
Tremendas letras,
Saludos poeta amiga Patricia Aznar Laffont
Gracias mi Salva, siempre amigo.
Este texto se mueve como una tormenta interior que no necesita paisaje exterior: la lluvia no cae sobre el mundo, sino sobre la conciencia. Desde el inicio, “Llueve lejanía” funciona como un golpe simbólico que transforma la distancia en materia física, como si el recuerdo o la ausencia hubieran adquirido densidad, peso, humedad de herida abierta.
El poema construye una geografía emocional marcada por la fractura: Cartago, la “metralla”, el “mármol de la infamia” aparecen no como referencias históricas concretas, sino como fragmentos de una memoria erosionada, donde lo épico se mezcla con lo íntimo hasta volverse ceniza. Esa mezcla da al texto un tono visionario, casi apocalíptico, en el que la historia y la psique se confunden.
La repetición de “Llueve…” actúa como un martilleo hipnótico, una especie de ritual verbal que insiste en la persistencia del dolor. No es una lluvia que limpia, sino una que desgasta, que abre grietas. En ese flujo, la lejanía deja de ser espacio y se convierte en condición del ser: algo que habita dentro del hablante como una enfermedad luminosa y oscura a la vez.
Hay un progresivo desplazamiento hacia lo sombrío: la naturaleza se desactiva (no hay flores, ni mariposas, ni colores), como si el mundo hubiese perdido su capacidad de responder a la belleza. Todo se repliega hacia lo mental, hacia un territorio de “Nostalgias y Terrores” donde la imaginación ya no crea, sino que deforma.
El cierre es particularmente potente en su resignación: “A pesar de mí… / A pesar de los dioses”. Aquí el poema abandona cualquier intento de redención trascendente. No hay invocación, solo agotamiento existencial. La voz poética se queda suspendida en una especie de existencia forzada, donde vivir ya no es elección sino persistencia involuntaria.
En conjunto, el texto funciona como una elegía de la conciencia herida: no narra una pérdida concreta, sino el estado continuo de haber perdido algo que ni siquiera logra nombrarse del todo.
Un fuerte abrazo
Un fuerte abrazo y como Ellie, me dejas muda.
Se fue el todo y la nada. Saludos cordiales y un abrazo, mi querida poeta.
Querido poeta un fuerte abrazo
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