Lejana lejanía...

Patricia Aznar Laffont

Llueve lejanía...

Llueve la marca hendida

en mi carne y en mi sangre…

Entre los mares de Cartago

y en  esa metralla artera...

En alianza

con estrellas engañosas...

Llueve...

Llueve...

Llueve mi ardiente, sorda lejanía...

En tempestades

de mi alma sin paz...

En catarsis extrañas...

Impías e ígneas...

En gotas metafóricas

y tenazas al fuego...

Torva y vieja lejanía...

que recuerda el Mármol

de aquella Infamia cometida...

Torva, añeja lejanía...

de fugaces estrellas

que jamás serán mías...

¡Torva!

¡Maldita!

 de ansiedad vestida,

Pasea por Jardines ocultos y mutilados

del desdeño artero

De donde huyen los colores

y vive el sabor del Espanto...

Ni mariposas ni flores

quiebran sus alas y sus magnos pétalos

alados

deshechos en crudas llamas...

Se dibujan contritas en mi mente

dañada irremediablemente

por Nostalgias y Terrores...

Y en este resignado Horror

de Existir

A pesar de mí...

A pesar de los dioses

cuya evocación

ya no imploro...

 

(Patricia)

Derechos reservados

 

Comentarios +

Comentarios8

  • El Hombre de la Rosa

    La poderosa genialidad de tu pluma se mece en el laberinto de la buena poesia estimada Patricia
    Recibe un abrazo de Críspulo con afecto y amistad
    El Hombre de la Rosa

  • Lualpri

    Profundas, penosas y angustiantes letras nos has compartido, querida Patri.

    Te dejo un fuerte y sincero abrazo.
    Cuidate mucho amiga.

    • Patricia Aznar Laffont

      Si estás, hermanito me curo de inmediato.
      ❤️❤️💋💋💋

    • MISHA lg

      tan intensas letras , poetisa, llenas de un gran cúmulo de sentires
      y melancólias

      gracias por compartir son bellas

      deshechos en crudas llamas...
      Se dibujan contritas en mi mente
      dañada irremediablemente
      por Nostalgias y Terrores...
      Y en este resignado Horror
      de Existir


      besos besos
      MISHA
      lg

    • ElidethAbreu

      Querida Patricia.
      Gracias por levantar una atmósfera grave y casi monumental. Torva y vieja lejanía sugiere una distancia cargada de rencor y tiempo sedimentado; no es solo espacio, es memoria endurecida. Tu cierre, con su tono elíptico, deja la herida abierta: más que narrar, evoca una culpa histórica que persiste en silencio.
      Se me han clavado en el pecho tus versos y sentimientos.
      Abrazos y feliz fin de semana.

    • David Arthur

      .....Pasea por Jardines ocultos y mutilados

      del desdeño artero

      De donde huyen los colores

      y vive el sabor del Espanto...

      Ni mariposas ni flores

      quiebran sus alas y sus magnos pétalos

      alados

      deshechos en crudas llamas...

      imagenes muy fuertes Patricia, cual un cuadro del pintor holandés, El Bosco

      Un abrazo de mi cariño amiga
      David

      • Patricia Aznar Laffont

        DAVID
        COMO AGRADECERTE
        EL BOSCO.

        PARA MI ES DEMASIADO.
        BESOS, TE QUIERO

      • Salvador Santoyo Sánchez

        La lluvia trae de todo, desde desolación, heridas y más.

        Tremendas letras,
        Saludos poeta amiga Patricia Aznar Laffont

      • JUSTO ALDÚ

        Este texto se mueve como una tormenta interior que no necesita paisaje exterior: la lluvia no cae sobre el mundo, sino sobre la conciencia. Desde el inicio, “Llueve lejanía” funciona como un golpe simbólico que transforma la distancia en materia física, como si el recuerdo o la ausencia hubieran adquirido densidad, peso, humedad de herida abierta.

        El poema construye una geografía emocional marcada por la fractura: Cartago, la “metralla”, el “mármol de la infamia” aparecen no como referencias históricas concretas, sino como fragmentos de una memoria erosionada, donde lo épico se mezcla con lo íntimo hasta volverse ceniza. Esa mezcla da al texto un tono visionario, casi apocalíptico, en el que la historia y la psique se confunden.

        La repetición de “Llueve…” actúa como un martilleo hipnótico, una especie de ritual verbal que insiste en la persistencia del dolor. No es una lluvia que limpia, sino una que desgasta, que abre grietas. En ese flujo, la lejanía deja de ser espacio y se convierte en condición del ser: algo que habita dentro del hablante como una enfermedad luminosa y oscura a la vez.

        Hay un progresivo desplazamiento hacia lo sombrío: la naturaleza se desactiva (no hay flores, ni mariposas, ni colores), como si el mundo hubiese perdido su capacidad de responder a la belleza. Todo se repliega hacia lo mental, hacia un territorio de “Nostalgias y Terrores” donde la imaginación ya no crea, sino que deforma.

        El cierre es particularmente potente en su resignación: “A pesar de mí… / A pesar de los dioses”. Aquí el poema abandona cualquier intento de redención trascendente. No hay invocación, solo agotamiento existencial. La voz poética se queda suspendida en una especie de existencia forzada, donde vivir ya no es elección sino persistencia involuntaria.

        En conjunto, el texto funciona como una elegía de la conciencia herida: no narra una pérdida concreta, sino el estado continuo de haber perdido algo que ni siquiera logra nombrarse del todo.

        Un fuerte abrazo

      • Éusoj Nidlaj

        Se fue el todo y la nada. Saludos cordiales y un abrazo, mi querida poeta.



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