El túnel infinito

Patricia Aznar Laffont

 La evocación del pasado lo atrapaba y había sido lo que lo mantenía vivo y el único propósito que recordaba desde sus primeros años. Sus días eran el bucear permanente entre lo recóndito y lo intangible, entre laberintos torcidos y algo así como unos escalones  parecidos a un túnel inclinado e infinito que lo llevaba siempre al atrás, a lo que había sido, a lo pretérito; esto lo seducía en forma fascinante cada noche, cada día, cada tarde.

Eso era lo que lo satisfacía además de su soledad.

Amaba su soledad. De la humanidad y sus mentiras estaba hastiado, cansado, es más se había apartado en forma definitiva.

El mundo le causaba dolor, no lo entendía y tampoco lo quería entender.

Su pasatiempo era lo que realmente  justificaba sus días.

Lo que no sabía es que librar juego, aunque le fuera placentero, con lo anterior, los pretéritos y  sus recuerdos y quizás con los diversos pasados del mundo, provocaría la concreción de una profecía que en una tangente amurada a los rasguños de los tiempos y los espacios, lo habitaria.

Siempre ese pensamiento lo cautivaba, lo enceguecía de placer, tanto que lo desconocía, lo ignoraba.

 La idea de evocar a ese dios omnisciente, el que todo lo sabe y que puede fundir pasado con presente y que vivía en el final del mismo túnel, era su más escondido secreto, aún para sí.

Ese pensamiento hacía que su voluntad fuera aún más férrea.

¿Cómo evocarlo si no lo conocía? La pregunta lo hostigaba permanente y lo hacía permanecer en su propósito.

Fue así que en el suspiro de un alba sucedió lo que nunca imaginó y que quizás nunca pudo recordar.

No se sabe la hora ni el día, no se sabe bien cómo ocurrió, quizás fue en un eclipse imaginado o en un día en que el  firmamento se apagó o en el instante en que en la noche irradió fuegos y centellas o en el ocaso en que los satélites de los planetas se disolvieron lacerados por un rayo único, en ese momento ocurrió…El Todo se unió…

El Universo junto a él recordó lo que no se puede ni debe recordar, lo había desafiado en demasía, entonces fue…

Fue esa escalera- túnel inclinada y el rodar del Universo junto a él hacia atrás, hacia el túnel infinito; fueron los hechizos conjurados y ese eclipse tardío, fueron los hombres, fueron los terremotos, fueron los pasados, los presentes y futuros y los días de la Creación hacia atrás…

Un torbellino infernal del que él no pudo escapar, se volvió pasado y en vorágine fatal fue de pronto un noble en la edad moderna, un campesino en la edad media, un griego en la antigüedad, un aborigen defendiendo su tierra, fue un judío en el Éxodo, fue el quebrado aullido del primer hombre al ver el primer estallido del fuego, fue la primera marea llena de algas y un maremoto sin aguas que lo hizo volver al primer estadio del hombre; su cuerpo y mente se disolvieron, entonces trágicamente o no, fue molécula y se disolvió siendo ya un único átomo... luego, la nada misma.

 Fue así lo profético cumplido e ignorado: un definitivo, único, ulterior cero.

 

 (Patricia)

Derechos reservados 

Comentarios +

Comentarios10

  • JUSTO ALDÚ

    El texto construye una atmósfera intensa y coherente, sostenida por una idea poderosa: la obsesión con el pasado como refugio y, a la vez, como condena. La imagen del “túnel inclinado” funciona bien como símbolo central; es clara, persistente y da unidad al recorrido mental del personaje.
    Hay un acierto en cómo se describe la soledad: no como carencia, sino como elección casi devocional. Eso le da profundidad al protagonista y justifica su deriva hacia lo absoluto.
    La parte final es lo más logrado: esa disolución progresiva del personaje en todas las épocas y luego en la materia misma tiene fuerza y coherencia con la premisa inicial. La transformación en “todo” y luego en “nada” cierra bien el arco, con un tono casi mítico.

    En conjunto, es un texto con una imaginación potente y una idea central sólida,

    Un fuerte abrazo amiguita.

    • Patricia Aznar Laffont

      Gracias Justo, me gustaba más tu comentario en donde había una crítica por exceso verbal... no creo haberla imaginado.

      • JUSTO ALDÚ

        Ah, te lo pongo, pero no es nada en particular.

        **** Tan solo me parece que el lenguaje tiende en varios momentos a la sobrecarga: acumulación de conceptos, adjetivos y giros que, en lugar de intensificar, diluyen la fuerza de algunas ideas. Una mayor depuración haría que las imágenes clave —el retroceso del tiempo, la fusión con el universo— impactaran con más nitidez.
        Ahora bien, si haces eso ganaría aún más para dejar que lo esencial respire.

        • Patricia Aznar Laffont

          Yo sé que tiendo a lo barroco.
          Tengo en cuenta tu comentario para el futuro.
          Lucho diariamente con el exceso de adjetivacion y doy mil vueltas para plasmar solo una idea, así que tomo en cuenta tu crítica constructiva y la agradezco

          Saludos cordiales

          • JUSTO ALDÚ

            Saludos amiga.

          • Lualpri

            Amaba su soledad. De la humanidad y sus mentiras estaba hastiado, 


            Hay cierta semejanza de pareceres, querida Patri.
            Gracias por tus aportes diarios.
            Un abrazo.

            • Patricia Aznar Laffont

              Sí, hermano, la que ama la soledad y no al mundo soy yo.
              Cuánto nos conocemos!!!
              Abrazo.

              • Lualpri

                Cuídate, amiga!

              • ElidethAbreu

                Gracias querida Patricia.
                Me has llevado por un túnel en cada verso y me ha fascinado.
                Abrazos y bendiciones a tu talento.

              • claudio ramirez vasquez

                Un viaje retrospectivo por " El túnel infinito " podré presenciar el principio y el fin ", maravilloso es comprobar lo que la ciencia explica , el nacimiento del tiempo y del espacio, El Big Bang " ; el instante en que todo es energía, dialogaría con la energía vital...

              • Mª Pilar Luna Calvo

                Patricia, se te da bien escribir los relatos, sigue con ellos, porque son muy peculiares, aunque tus poemas también lo son, tienes un estilo propio muy definido, que se reconoce al instante, y eso es muy bueno. Un abrazo.

              • Jesús Ángel.

                Un hombre obsesionado con el pasado es arrastrado hacia atrás en el tiempo hasta desintegrarse y convertirse en la nada...
                y seguir profundizando.

              • Salvador Santoyo Sánchez

                Buen relato.
                Y si coincidió el tema.
                Recibe saludos cordiales

              • Rafael Escobar

                La descripción de aquellas almas que se empapan de recuerdos en las misteriosas marejadas de la vida. Mi felicitación sincera llega a ti con mi más cálido abrazo y mi muy leal cariño a tu exquisita amistad.

                • Patricia Aznar Laffont

                  Siento lo mismo por vos.
                  Gracias por estar.
                  Abrazo enorme

                • El Hombre de la Rosa

                  La genilidad alumbra tus preciadas letras estimada poetisa y fiel compañera y amiga Patricia Aznar Laffont
                  Saludos desde España
                  El Hombre de la Rosa

                • David Arthur

                  ......Un torbellino infernal del que él no pudo escapar, se volvió pasado y en vorágine fatal fue de pronto un noble en la edad moderna, un campesino en la edad media, un griego en la antigüedad, un aborigen defendiendo su tierra, fue un judío en el Éxodo, fue el quebrado aullido del primer hombre al ver el primer estallido del fuego, fue la primera marea llena de algas y un maremoto sin aguas que lo hizo volver al primer estadio del hombre; su cuerpo y mente se disolvieron, entonces trágicamente o no, fue molécula y se disolvió siendo ya un único átomo... luego, la nada misma.

                  Fue así lo profético cumplido e ignorado: un definitivo, único, ulterior cero.......

                  Woe, Patricia , que intensa inspiración nos regalas

                  Un gran abrazo de cariño amiga
                  David



                Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.