Memoria al Infinito

Luis Barreda Morán

Memoria del infinito 

Nací el día que su aliento rozó mi nombre,
como si el mundo, hasta entonces, hubiera estado en silencio.
Fue un instante pequeño, casi invisible,
pero en su mirada cabía el universo entero,
y en sus labios aprendí que la vida
no empieza al abrir los ojos,
sino al sentir que alguien te ve de verdad.

Antes de ella, los días eran correctos,
ordenados como relojes sin alma,
y las noches pasaban sin dejar huella.
Pero entonces llegó,
y todo cambió de forma sin pedir permiso:
las calles aprendieron mi prisa,
el viento mi impaciencia,
y el tiempo, por primera vez,
tuvo algo que perder.

Viví en la curva de su sonrisa,
en el temblor leve de sus manos,
en cada palabra que decía sin saber
que me estaba salvando.
Viví en la forma en que pronunciaba mi nombre
como si fuera algo frágil y sagrado a la vez,
como si al decirlo construyera un hogar.

Y amé…
Amé con la torpeza de quien descubre el fuego
y no sabe que puede quemarse.
Amé sin medida, sin defensa, sin mapas,
creyendo que el amor, si era verdadero,
no conocía finales.
Amé su risa, sus silencios,
sus días claros y sus tormentas;
amé incluso aquello que nunca entendí,
porque en todo ella dejaba un rastro de luz.

Pero el amor también aprende a doler.
Y un día, sin ruido,
sin romper nada visible,
todo empezó a desmoronarse por dentro.
Sus ojos ya no me buscaban,
sus palabras ya no se quedaban,
y el aire entre nosotros
se volvió demasiado grande para cruzarlo.

Morí el día que se fue.
No de golpe, no como en las historias,
sino lentamente,
como se apaga una vela que insiste en resistir.
Morí en cada despedida no dicha,
en cada abrazo que ya no volvía,
en cada recuerdo que se volvió más real
que el presente.

Y sin embargo,
en algún rincón que no logra extinguirse,
sigo viviendo en lo que fue,
en ese tiempo suspendido
donde ella me amó
y yo creí que era eterno.

Porque hay vidas que no se miden en años,
sino en instantes que lo cambian todo.
Y la mía…
la mía nació en un beso,
ardió en un amor sin miedo,
y aún en su ausencia
sigue latiendo en la memoria
de lo que alguna vez fue infinito.

—Luis Barreda/LAB
Tujunga, California, EUA 
Diciembre, 2021.

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  • Autor: Luis Barreda Morán (Offline Offline)
  • Publicado: 28 de abril de 2026 a las 00:28
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 6
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