Llego cuando el día tiembla,
cuando el viento rompe las promesas
y aun así, con la mirada firme,
me levanto de las caídas que la vida me puso frente.
No me tocó un camino fácil,
ni una calma lista para mí.
A veces la pared era sombra,
y la esperanza, solo un “todavía” en voz baja.
Aprendí a hacer hogar en la lucha:
que la herida no se esconda,
que duela, sí…
pero que también enseñe el camino de regreso.
He pasado tormentas en silencio,
lluvias que golpean por dentro,
y aun cuando creí que ya no podía,
mi corazón insistió:
no se rinde, no se detiene… no se rompe.
Resisto con lo que tengo,
con manos cansadas pero que siguen,
con sueños que no piden permiso,
con una fuerza que aparece
cuando el mundo quiere verme caer.
Porque me he caido…
y aun así seguí caminando.
La vida me empujó al suelo,
pero yo aprendí a levantarme
con dignidad, con fuerza, con paz.
Y vuelvi a empezar:
no porque no duela,
sino porque ya entendí
que mis caídas no son el final.
Soy esa mujer fuerte y resiliente:
“Soy sal y fuego: no me trago el dolor, lo transformo.”
Mi historia no termina en la caída:
se escribe adelante…
con mi propia luz,
con mi paso,
con mi voz.
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Autor:
Irym (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de abril de 2026 a las 22:01
- Categoría: Fantástico
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Irym, Poesía Herética, Osler Detourniel, Lualpri, Antonio Pais
- En colecciones: MIOS.

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