THE GLOOMY MOON / LA LUNA DESDICHADA

Elise Beher


LA LUNA DESDICHADA 

En una noche tan oscura,
La luna no quiso salir,
A iluminar con ternura
El cielo y hacerlo lucir.

Se sentía decepcionada,
Pues él no supo corresponder
Al amor que ella le daba,
Ni a su forma de querer.

La luna estaba enamorada
De aquel gigante de oro y luz,
Pero nunca él se quedaba—
Ella salía, y él partía sin un adiós. 

Quizás el sol tenía miedo
De quemarla y no volverla a ver
Y para no causarle daño,
Prefería la distancia mantener.

Ella solo pudo obtener,
Momentos de vez en cuando,
E iluminaban los dos el cielo
Sin acercarse demasiado.

La luna al fin lo comprendía,
Así el destino lo escribió,
Salió sola y en su agonía,
Lloró por su imposible amor.

 

Elise Beher©®

04/28/2026

  • Autor: Elise Beher (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 27 de abril de 2026 a las 20:19
  • Comentario del autor sobre el poema: Un poema emotivo que narra la historia de la luna y su amor imposible por el sol. La Luna Desdichada explora el anhelo, la distancia y la aceptación de un amor que no puede ser. La luna, atrapada entre su deseo y su destino, aprende a encontrar belleza incluso en los breves momentos compartidos.
  • Categoría: Triste
  • Lecturas: 12
  • Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Poesía Herética, Tommy Duque, Antonio Pais, LOURDES TARRATS, Henry Alejandro Morales, Santiago Alboherna
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Comentarios +

Comentarios1

  • LOURDES TARRATS


    Dear Elise,

    Your poem carries a quiet, steady sadness, the kind that doesn’t shout but lingers. The story between the moon and the sun—an ancient metaphor—feels intimate in your hands, told with a gentle restraint that makes the emotion more poignant.

    I appreciate how the moon becomes more than a symbol; she feels like a wounded voice, luminous even in her disappointment. The contrast between her silent devotion and his distant, fleeting presence creates a tension that feels honest without slipping into excess.

    The ending, where she finally understands her fate and cries for a love she can never reach, leaves a soft echo. It isn’t melodramatic—it’s a truthful emotional recognition, something many can relate to.

    It’s a poem that shines precisely because of its shadow.

    Thank you for sharing.

    A hug comes to you with great appreciation.

    POETS WE ARE, indeed...



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