Novela Corta: El Camisón Suelto
Por: Srta. Zoraya M. Rodríguez Sánchez
Seudónimo: EMYZAG
Comenzada: 20 - 22 (24-26) de abril de 2026…
Publicada: 26 de abril de 2026…
Terminada: 26 de abril de 2026…
Editada: 26 de abril de 2026…
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7025 Palabras 10 Páginas
~ * ~Sinopsis:
~ * ~Amanda y David después de dos lustros se aman, pero, sin el camisón suelto Amanda no ama a David…
Amanda recorre de punta a punta, de esquina a esquina a la playa en la ciudad de Barcelona en un viaje sorpresa cuando se da una escapadita hacia la playa. El día es un día muy soleado, tranquilo y en paz, todo el mundo en bikini pequeño y ella también. Amanda no se separa de su bolso donde posee todo lo necesario para sobrevivir al embate de playa tiene bloqueador solar, cremas, perfumes, chancletas, una botella de agua para refrescar el cuerpo del calor y un camisón suelto de playa, porque ella siempre dice que… -“El camisón suelto es un rito y es mi gran suerte de vida y lo llevo siempre conmigo…”-. Amanda va directa a dar el primer chapuzón en la playa si el mar estaba templado, fascinante, tranquilo, sosegado y en paz, pero, el alboroto de los visitantes era un estruendoso ruido. Amanda recoge todas sus cosas de la playa y se dirige hacia el hotel y todo porque le queda un día más en estar ahí en el Hotel La Pradera para marcharse hacia su hogar en la ciudad que nunca duerme en Miami por cuestiones de trabajo por una inversión en Barcelona. Amanda recorre de punta a punta y de esquina a esquina el hotel si es un hotel elegante de cinco estrellas. Amanda sólo desea trabajar para tener un buen retiro en la vejez y así es que lo logra realizando inversión en las marcas de trajes de baño y camisones sueltos y que ella labora muy bien en lencería de mujer. Amanda sin tener la menor idea en querer salir airosa del único trance que le queda en salir del país y sin contratiempos se ve la muchacha felizmente cuando, de repente, perfila su vida con un hombre que conoce desde hace tiempo, pero, que lo dejó de ver por cuestiones de trabajo. En el Hotel La Pradera, un hotel de cinco estrellas, lo ve, observa y lo mira desde lejos reconociendo a ése hombre que tenía ella de frente. Es él el que desde hace tiempo dejó de conectar su vida con su vida por cuestiones de trabajo cuando, de repente, Amanda tiene compañía y es él quien lo tiene a su lado. Los jóvenes conversan y se dedican a aventurar en Barcelona, pero, con la única diferencia que Amanda tenía que regresar a Miami a hacer un evento de moda “fashion” y sin “cliché” de su lencería de mujer que ella vende a domicilio y realiza inversiones en el extranjero. Amanda creó una “joya” de negocio cuando a la mujer le agrada la lencería y que ella vende por casualidades de la vida a mujeres exóticas, atrevidas y muy apasionadas con sus respectivas parejas en la cama. El joven que se llama David encrudece de espantos cuando ella se tiene que marchar de Barcelona dejándolo solo y triste en la aventura de un amor que cree que será para siempre. David es un joven alto, con barba y bigote de color negro como el color de la piedra ónix. David es un joven de negocios también cuando en el embate de dar una sola seriedad en el alma yace el destino frívolo y friolento de una relación que fue de amistad, pero, desde hace mucho tiempo atrás. Mientras que Amanda logró superar la inversión entre sus negocios de lencería de mujer, David aún sin superar su adicción con los autos de carreras es sólo un joven del mundo de las carreras de autos. Amanda se llena de estupor y pudor cuando en el albergue de su corazón sólo desea ser la mujer más deseada y más complacida de todos los débiles momentos en que el amor se viste de atuendo y de indumentaria hasta hacer renacer el amor como capullo de rosa en el corazón de Amanda. David sólo desea ser el jovenzuelo de carreras de autos cuando en el comienzo de su débil corazón sólo también desea amar a Amanda, pero, ella sólo desea hacer crecer a sus negocios de lencería de mujer en una tienda con sucursales en el extranjero y ser la moda “fashionista” de todos los momentos en Miami para hacer crecer su negocio. Amanda sólo desea hacer de la ilusión de la mujer una verdadera emoción cuando se cree que en el juego del amor que comienza a edificar su negocio con las prendas de interior de una mujer como lo es la lencería de mujer, trajes de baño y el camisón suelto, el del rito, placer y de la buena suerte para Amanda.
David y Amanda regresan a Miami en el mismo avión cuando en el ocaso se va el sol y así se fueron ambos de Barcelona llegando a arribar a Miami en la noche joven y clara de emociones. David y Amanda concuerdan en distraer la mente, sus emociones y sus ilusiones en discernir en la noche llegando a Miami con la cadencia en poder mover el cuerpo bailando en la discoteca. Los jóvenes se aman y se distraen en la discoteca cuando sus ajados instantes del trabajo de cada cual los tienen demasiados ocupados. David y Amanda se aman contemplando el aire que les roza en la piel en una noche imperiosa, clandestina, sosegada y templada en el amor. La vida de cada cual se encrudece cuando el momento en que se sienten a gusto se tienen que despedir porque al otro día lo que les espera es más trabajo. David y Amanda el momento se cuece de espanto inocuo y sin ser dañino en el alma y en el corazón se sabe que se siente afortunado y sin el infortunio de un mal amor o de un desamor inconcluso no se detiene en fabricar en el alma y en el corazón una sola razón idónea. Ellos, sí, ambos jóvenes se despiden de tanto y por tanto hasta otro día en que sus labores le permitan poder reencontrarse en el ambiente en que los dos se mueven. Mientras tanto Amanda queda adherida a su labor como “fashionista”, y como un suburbio autónomo de quedar en el mal tiempo como dos enamorados con el sólo bien en cada rencor en el alma. Amanda quedó adherida al tiempo y su labor como la moda más aventurera de todos los tiempos, cuando en el afán de vanagloria y de éxito ella lo tenía, sí, todo el éxito en su sólo camino. Amanda en la habitación de su hogar en Miami y sin calmar en redención quiso y pensó e imagino cómo lograr un buen negocio con la lencería de mujer, trajes de baños y con el camisón suelto que es la atracción más divina y más atractiva de toda la colección de Amanda la “fashionista”. Amanda quedó claramente como la moda en su país natal, en su origen y tiempo de moda. Ella dijo que… -“El camisón suelto es un rito y es mi gran buena suerte de vida y lo llevo siempre conmigo…”-. El camisón suelto de Amanda era de seda, curtido por encajes y canutillos y que adornan al camisón más sensual y atractivo de todos los tiempos. Amanda nació con total éxito y con mucha demanda y oferta en sus negocios de inversión de lencería de mujer exitosa y de buen estirpe, linaje y herencia, y todo porque en el ánimo de ella siempre lo lleva consigo a todas partes donde va a pernoctar. La quid de Amanda es esencial para ser la modista más “fashionista” de todos los tiempos y de todas las modas. Amanda es una mujer pasional, atractiva, efervescente y muy excitante cuando con el camisón suelto se dedica a ser la mujer más emocionante para toda la vida y, así lo demuestra. Ella, con el camisón suelto, hace, deshace, nace y muere por tener siempre a su lado al camisón suelto que la hace ver más atractiva y pasional excitando al más débil de los hombres cuando con el camisón suelto no detiene su forma sensual sin ser censurado en ninguna parte del mundo. Amanda quedó fuertemente adherida a la moda de trajes de baño, lencería de mujer y el camisón suelto que no puede faltar jamás entre la ropa interior de una mujer pasional y atractiva. La vida se torna intrínseca, exasperada y muy extrovertida cuando lo introvertido explora el acontecimiento pasional entre una pareja y su relación. Amanda es una de las parejas que encrudece de dolor, tristeza y llanto sino tiene el camisón suelto entre sus maletas o habitación. El camisón suelto para Amanda es esencial en una relación de pareja para poder amar sensualmente, atractiva, deliberadamente y consecuentemente para amar apasionadamente a su hombre en la cama.
Amanda cree que con el camisón suelto es la causa y la pausa a seguir directamente a amar a un hombre seducido por el amor y con lo atractivo del camisón suelto de frente a él. La vida atormenta con destruir toda moda, todo tiempo sino tiene ni posee el camisón suelto entre sus cosas porque el camisón suelto es un rito o una buena suerte para Amanda colocar, llevar y tener siempre el camisón suelto entre sus pertenencias. La vida de Amanda encrudece de un dolor, de una tristeza, de un funesto instante y de un aciago momento si no llegara a tener el camisón suelto entre sus cosas para amar a su hombre en la cama y todo porque el camisón le otorga un rito espiritual como tener la buena suerte. Amanda, sólo, quiso ser la mujer más atractiva a la hora de amar con el hombre perfecto, adecuado y muy amante del amor. Amanda desea reencontrarse con el hombre que vio y viajó desde Barcelona a Miami y quiere volver a tener una amistad que puede ir más allá de una simple amistad. David es un hombre fornido, corpulento y muy atractivo siempre lleva barba y bigote del color negro como el color de la piedra ónix, es alto y tiene un carácter muy pasivo. La vida de David es ir de auto en auto en carreras de autos. David percibe y siente que su mundo es irreal, pero, no es tan real como la certeza de vivir. David tiene y posee una sola adicción y un vicio y es por lo autos de carreras, si él vive y desvive por los autos de carreras cuando él es quien es un piloto de carreras y ha ganado en varios momentos de su vida la copa. David es un joven medio tonto y lerdo, pero, muy inteligente en amar a una mujer como lo es Amanda y ella también de igual forma y manera ama a David. Amanda con el afán de trabajar no tiene tiempo para enamoramientos ni salidas de novios, ni ser la novia de un piloto de carreras, pero, su relación está ahí cuando en el venidero porvenir quizás lleguen a formalizar su relación para casarse y poder vivir juntos felizmente. Amanda logró ser la mujer empresaria más exitosa de todos los tiempos, cuando su empresa de lencería de mujer iba viento en popa. Amanda claramente, contundentemente posee una inteligencia extrema en hacer y realizar negocios para invertir en el extranjero con su empresa de lencería para mujer dedicado a la mujer atractiva, atrevida y audaz en la pasión por amar a su hombre en la cama con el camisón suelto siempre que es la lencería más predilecta de toda mujer. Amanda siempre expresa que en el armario y en gaveta de una mujer no debe faltar nunca el camisón suelto el que libera, extrae e interioriza la sensualidad de una mujer pasional dispuesta a todo y a entregar cuerpo, alma, vida y corazón amando a su hombre en la cama. Amanda es una mujer así que no se olvida nunca de tener el camisón suelto entre sus cosas más delicadas, más atractivas y más deseadas por una mujer que sabe qué hacer a la hora de amar a su hombre predilecto en la cama. Amanda no se deja intimidar por nada ni por nadie ni mucho menos por otra mujer que también desea y converge en lo que más desea y es ser atrevida a la hora de la pasión en la cama con el hombre que ella más ama. Amanda vende lencería de mujer y es lo más atractivo de todo negocio hacer feliz pasionalmente a la mujer. Amanda cree y necesita que la esencia de ella sea pasional, atractiva y muy audaz a la hora de amar a su hombre en la cama. Amanda sólo desea converger en el alma dispuesta a entregar alma, vida corazón y cuerpo a la hora de amar a su hombre en una habitación donde el camisón suelto es la prenda de vestir más adecuada, pasional y atractiva cuando lo lleva suelto a la cintura y con un hombro al descubierto como la moda más “fashionista” de todos los buenos y malos tiempos en poder creer que su esencia y quid es la más saludable a la hora de amar a su hombre.
Amanda y David se aman por una vez más en el calor del amor y en el albergue de un sólo corazón que ama libremente al amor y a la pasión dispuesta a querer en el comienzo del amor. Amanda y David se aman consecuentemente y realmente con un amor de esos en el corazón. Amanda cree que sus negocios los ha de perder cuando se enamore totalmente de David. Amanda cree que sus negocios y sus operaciones caerán como cae la lluvia del cielo. Amanda cree y piensa que sus defectos son perfectos y que su mundo será como la pura realidad cuando la verdad se siente y se presiente como la insistente ciencia sabia e innata. Amanda y David se sienten como dos adolescentes que viven un nuevo y perdido romance, pero, en el altercado frívolo del amor se convierte en vehemente y candente calor. El subrepticio deseo y el ambigüo porvenir no se detiene ni en el juego del amor entre Amanda y David. Amanda y David se advierten del uno al otro que el sentido del amor va con el camisón suelto y así profesan a todo su amor. Amanda y David se aman inconscientemente, intransigentemente e insipidamente cuando en el alma y en el corazón arde como el silencio y tan sabio como la vida misma. Amanda con su negocio de lencería de mujeres atractivas, atrevidas, pasionales y seductoras a la hora de amar a su hombre en la cama sólo desea ser como la mujer más deseada de todos los buenos y malos tiempos. Amanda y David se encierran de todo y por todo en el amor de su propio corazón y tan funesto como el aire sosegado y tan templado como el aire entre piel y piel. Amanda y David se enternecen la vida y el amor en el solo corazón cuando se reencuentran para amar, nuevamente. La vida comenzó desde el inicio del amor cuando, por primera vez, se encerró el tiempo y el deseo de amar lo que se dejó de amar el solo corazón cuando se reencuentran en Barcelona y de vuelta a Miami, coinciden en amar, realmente, pero, el trabajo y los quehaceres de cada cual confligen cuando no se pueden amar ni estar juntos. Amanda con su negocio de lencería de mujer no caduca ni expira la tendencia en moda “fashionista”, de la lencería de mujer atractiva, atrevida y pasional en la cama donde ama a su hombre. Amanda y David se reencuentran en la misma discoteca, pero, en el trance delictivo y tan real y que encrudece de dolores y de pasiones no se pudieron amar como ellos quisieron por los compromisos de sus respectivos trabajos. Amanda y David se espantan tanto y por todo que sólo los llevó por el sendero amargo de la vida. Amanda y David se aferran por todo y por tanto que sólo les dio una conmísera mala atracción en entrever a la sola razón inerte de un corazón que sólo sabe de amar cuando en el embate de reunir sus vidas en la discoteca sólo les dio una gran sorpresa. Amanda y David se miran justamente a los ojos como diciendo que su esencia y su amor es para siempre, pero, el infortunio del amor quedó como órbita lunar atrapando el deseo y el desenlace crudo y tan real sin poder amarse como hombre y mujer en la cama y más mostrar al camisón suelto en la atrevida pasión y que los une en la cama. Amanda y David se aferran al frío desconcierto de creer en la penumbra de soledades inconclusas cuando en el ademán frío de un torrente de fríos adyacentes recorren a la piel desnuda de friolento porvenir cuando se quieren amar, pero, no se pueden amar porque no existe ni tienen tiempo para el amor puro, consecuente, transigente y muy pasional mostrando siempre el camisón suelto donde en la habitación se ama con el hombre más deseado de todos los tiempos, sí, a David. Amanda y David juntos los dos en la discoteca se aferran al deseo más ambigüo y continuo de todos los buenos y malos tiempos cuando en el afán del éxito, de cada cual, se ven aferrados a sus respectivas labores.
Amanda y David se enamoran con locura cuando en el ámbito profesional se enreda todo cuando el tiempo con sus labores ambos no se pueden amar como hombre y mujer. El tiempo, las labores y extremadamente sus respectivas labores les conceden que el éxito de sus negocios se enredan y entrelazan en horas extremas cuando confligen el tiempo y no se pueden amar. Amanda y David se entristecen tanto que desean todo al maldito mal tiempo, y amarse bajo las sábanas curtidas del sol de mayo cuando ya llega el verano a la ciudad de Miami. Amanda y David se aman como nadie en el mundo, pero, sus respectivos compromisos y labores se entrelazan y confligen en demasiada vil e irremediable. Amanda y David se sienten como en la corteza del ébano de buena y fina madera, pero, sus ilusiones entrecortan a la vida. Amanda y David se sienten como el pasaje de ida y sin regresos cuando en la discoteca se aman con locura, pero, todo es con ropa porque con el camisón suelto aún no se ha dado la oportunamente de poder amarse bajo las sábanas en una habitación cálida y candente como lo es su eterno amor. Aún ambos jóvenes en la discoteca de una noche de un viernes cuando sus labores no terminan sino que comienzan a sentir que renacen y que están dispuestos a ver florecer más y más. Mientras que Amanda y sus negocios entrelazan la fría verdad de que el mundo se convence de que desea más y más y que la moda “fashionista”, de la lencería de mujer atractiva, atrevida, pícara, muy sensual y muy pasional se desviste de ansiedad cuando en el momento de ser la mujer más amada por el hombre la mujer debe de tener en su armario el camisón suelto el que es atrevido, suspicaz, pasional y muy sensual a la hora de amar. Amanda y David creen que sus negocios son por siempre atendidos y que al negocio se puede perder todo si no lo atiendes, pero, en el ámbito profesional de Amanda y David se entristecen de tanto y por todo, cuando en el recelo de la vida se desea amar más y más, cuando en cuestión de tiempo el tiempo conflige con sus horas de estar en la más pasional soledad. Llega el lunes a entrelazar el vil tiempo entre sus respectivos momentos de labores como Amanda con su moda “fashionista”, con la lencería de mujer que ella vende y que la compran las mujeres más sensuales, atractivas y atrevidas y con toda su colección de lencería de mujer. Amanda y David se aman de ojo con ojo, de boca con boca, y de celos con celos dejando abrir brechas, barreras, fronteras y hasta horizontes entre el amor y la pasión. Amanda y David se entrelazan sus vidas de amor y de eterna pasión cuando en la discoteca de otro viernes se concuerda otra cita de novios, por la cual, es la cita más pasional, pero, aún sin poder amarse en la habitación. Amanda y David creen que la vida y el amor son parte de sus labores y no son su vida personal, hay que amarse y tener el tiempo para amar porque la vida en verdad es muy corta y muy pertinaz. Mientras que Amanda y David se encarecen de un mal tiempo y de una osadía que por el día se encrudece de espacio vacío, pero, llegó la noche fría, sí, en la discoteca entre ambos jóvenes a mirarse con vehemencia carnal, ojo con ojo, boca con boca y reflejos con reflejos, pero, sin amarse aún en la cama y con el camisón suelto como es el ritual de Amanda de la buena suerte en el amor. Amanda y David se profesan un amor como nadie más cuando su amor y su pasión son indeleble con la pasión más deseada de creer en el puro amor en su solo corazón. Amanda con su negocio de lencería de mujer atractiva, atrevida, pasional y sensual con el camisón suelto modelando en la moda “fashionista” de Amanda con el título de El Camisón Suelto obtuvo un lugar privilegiado como el negocio con más ventas extraordinarias y con más crecimiento empresarial en el mercado que va dirigido hacia la mujer más atractiva, atrevida, pasional y sensual.
Es martes el día más perfecto de toda la semana y es el día de la moda más “fashionista” de toda la temporada. Las modelos tanta delgadas como gordas se aferran a la idea en poder modelar la vida y más el camisón suelto en una pasarela donde se cuece de sensualidad, pasión y de un sólo buen sentimiento el de amar a su hombre en la cama con el camisón suelto. La moda de Amanda tiene tanto trajes de baño, lencería de mujer y camisón suelto que son las prendas íntimas de una mujer y sin poder faltar en su armario el camisón suelto. La moda en pasarela de la “fashionista” Amanda y sin ningún “cliché” va de rumbo hacia el éxito convirtiendo a su único pasaje de moda en la moda El Camisón Suelto en la pasarela con mujeres exóticas, atrevidas, atractivas, pasionales y muy sensuales. Es el día martes de la semana más ataviada de todo el mes consecutivo para Amanda. Llega el viernes y Amanda no se puede citar con David en la discoteca por el tiempo laboral y el tiempo en transcurso por el trabajo tan imperioso que le espera a Amanda. Mientras que David siente que su mundo no se iguala al por mayor de sentir que las carreras de autos lo van llevando a su única perdición en adicción y de hábil desempeño en la amarga atracción de creer en el alma a cuestas de la débil razón de amar completamente y hasta más que a su vida a las carreras de autos. David se encierra en su cometido en caer de bruces abiertas en el suelo por amar a las carreras de autos en la pista y sin atreverse o aferrarse a las carreras de autos clandestinas, las cuales, ha visitado, pero, no se iguala a las carreras de autos en la pista. David se enaltece por amar en la cama a Amanda, pero, sus tiempos con contratiempos que confligen con sus asuntos personales y así no debe de ser porque hay tiempo para todo. Amanda y David se aman como una pareja apasionada, con vehemencia, ilusión, emoción y con un amor puro, inocente e ingenuo, pero, sus respectivas labores les hacen perder el tiempo, se dicen los dos en una triste conversación cuando no se pudieron ver el viernes en la discoteca de siempre. Amanda y David se aman como cualquier pareja, pero, no se aman como mujer y hombre, cuando no hay tiempo ni redención hacia una buena vida. Amanda y David desean detener el tiempo, pero, aunque no pueden lograr eso, sólo lo que desean es amarse y entregar cada uno su propia alma y su corazón amando como nunca en la cama con el camisón suelto si es el ritual de la buena suerte de Amanda para el amor. Mientras que Amanda libera el tenue desenlace en poder creer que su mundo es exacto, perfecto y recto, sí, con el camisón suelto es como la buena suerte y es el rito más perfecto, exacto y recto y de todo mundo que la rodea a ella, a su hombre amado en la cama y es la gran suerte de tentar a la suerte. Amanda y David se aferran a la idea de entrever que la razón es efímera, corta y atrayente en sentir el silencio en cada paso, pero, de éxito que se da cuando en el albergue de todo y por tanto se da que el corazón ama con todo reflejo y mirando al espejo roto, compungido y solitario se edificó que el comienzo es por error y que la vida profesional estaría en segundo plano y no en primer plano de la vida cuando la insistencia se cuece de espanto y de dolor cuando Amanda y David no se aman como hombre y mujer aún. Amanda y David tienen compromisos ajenos a su buena voluntad, cuando a la verdad que el desastre de entrever el amor se aferró a la mala idea de creer en el cruel destino que tienen cada cual. Amanda y David sueltan sus penas, directas y confesiones de esa triste relación, por la cual, se ven los viernes y más cuando se pueden ver. Amanda y David cruzan sus miradas, ojo con ojo, boca con boca, y la caricia que va y viene entre piel y piel, pero, ni aún así pueden llegar a un hotel, escoger una habitación y amarse como ellos nada quieren y desean hacer, pero, Amanda siempre con su rito de la buena suerte para el amor con el camisón suelto para hacer el amor con David.
La suerte en el amor para Amanda y David liberan la libertad extrema, si cada cual tiene su rumbo a seguir, su destino y su camino qué continuar y más con sus respectivas labores cuando en el afán de éxito poseen mucho éxito tanto administrar un negocio de lencería de mujer, trajes de baño, lencería de mujer y con el camisón suelto nunca puede faltar entre las prendas íntimas de una dama, siempre Amanda decía, mientras que David con su negocio de autos de carreras en pista va todo viento en popa y con toda adicción a esos carros de carreras si son toda su vida. Amanda acuartelada, venerada y muy bien criticada después de esa moda “fashionista” del martes pasados, sólo, piensa en discernir y vivir para contar lo que enreda en la buena crítica, pero, por el buen gusto hacia la mujer exquisita, atractiva, atrevida pasional y más que sensual en la cama dispuesta a amar a ése hombre que la espera, pero, siempre con el camisón suelto y que era prenda íntima más elegante y bonita a la hora de hacer el amor con su hombre en la cama, era un rito de la buena suerte para el amor. La moda “fashionista”, de la mujer de negocios Amanda titulada El Camisón Suelto, fue todo un éxito veraniego ya casi llegando a verano en la ciudad de Miami. Amanda, sólo, desea llegar con El Camisón Suelto la moda en pasarela junto a sus damas de pasarela jóvenes adiestradas para el modelaje dispuesta a compenetrar en otros mercados invirtiendo en el extranjero, como por ejemplo, en Barcelona de donde acaba de llegar de hacer un buen negocio con la moda de ese país hermano. La chica Amanda no se queda con brazos caídos sino que busca más y más y más obtendrá, pues, su moda “fashionista”, va más allá de la realidad y del buen gusto por el camisón suelto entre las prendas más íntimas que debe de tener una mujer en su armario donde guarda toda su lencería de mujer y más si es atrevida, atractiva, pasional y sensual a la hora de amar a su hombre en la cama siempre con mirando lo exquisito que posee una mujer por vestir la lencería de mujer sus lindas y perturbantes caderas y que siempre llaman la atención cuando modelan la lencería de mujer más coqueta, y sensual de todos los tiempos. El gusto por los colores, moda, diseño, encajes y lentejuelas van por el gusto de quien lo adquiera o como lo compre, siempre y cuando, guardando ese toque sensual y de picardía que siempre le caracteriza a la mujer y que siempre debe de tener para poder modelar ante su hombre ese tipo de prenda íntima de la mujer en la lencería de mujer. Amanda y David desean amarse en el ambiente más cálido y sensual que se puede sentir con un sólo amor en el alma y más en el corazón. Amanda y David se aferran a amarse más y más cuando sus respectivos trabajos se aferran a bifurcar el amor entre la pasión y el corazón. Amanda y David se sienten como se percibe en el alma y más en el corazón con un amor de esos que claramente se desvive de tormento y es por un vivo amor. Amanda y David se reencuentran en un viernes después de toda la sensualidad derramada en pasarela modelando la lencería de mujer de la “fashionista” Amanda. Si posiblemente el camisón suelto es como la gran suerte y el rito más convencional de todos los tiempos, cuando en el afán de éxito se logró todo como una era extrasensorial caducando en el tiempo como una sorpresa innata destrozando la vida y queriendo amar se entrelaza el tiempo y el amor candente, cálido y vehemente entre Amanda y David. Amanda y David rompen la relación después de meses de relación y todo por motivos laborales cuando en el afán de éxito ellos prefieren dedicar su vida a sus respectivos trabajos. Amanda y David creen que su tiempo debe de ser siempre laboral y que no hay ni existe tiempo para el amor, la vehemencia y el cálido amor en la relación entre parejas.
Amanda y David no saben intercalar el tiempo si siempre el tiempo conflige con sus respectivos trabajos de lencería de mujer y carreras de autos en pista. La vida atormenta y bifurca más y más cuando en el afán del éxito se sienten cada uno por su lado exitoso, pero, el éxito no es así cuando no hay ni existe tiempo para el amor de pareja cuando el amor se siente como dar a la suerte. Amanda y David rompen la relación después de bifurcar en el amor con el mal tiempo y sin tener el tiempo adecuado para el amor y la pasión. Amanda y David rompen el amor y la pasión desnudando el mal tiempo cuando en el deseo de amar quedó en el alma y más en el corazón sangrando de dolor por la fuerza de amar y más con el ritual del camisón suelto como buena suerte para el amor, se dice Amanda. Amanda y David rompen la relación y transgreden la comitiva del amor a cuestas de la esencia, presencia y conciencia del amor a cuestas de la vida bifurcada de un tiempo en que el deseo y el amor comparecen en el altercado del tiempo. La vida forzosa y del amor en el corazón se cuecen de espanto delicado en formar una sola idea del amor cuando no existe tiempo ni comparece el amor en el buen tiempo. La vida de Amanda y David rompen en el amor y caduca en la pasión exacta y complica más la vida en poder creer en el mal desenlace. Amanda y David se encargan de la exasperación inconclusa cuando rompen el amor y la pasión claramente debido a que el amor exaspera y concluyó en que no hay ni existe tiempo para el amor y la pasión. Amanda y David quedan como amigos, realmente como amigos, y extrañando cada uno su amor, pasión y vehemencia, cuando cada uno se mira ojo con ojo, boca con boca y reflejos con reflejos sollozando y soslayando en la penumbra y en la amarga soledad de creer que el amor era para siempre y no era así. Amanda y David con pena en el alma y más en el ámbito profesional, si ellos escogen primero a la labor laboriosa y de cada cual que el tiempo en el amor y la pasión desnudando el tiempo y el amor en cada corazón sin sentir la suave ternura ni la pasión sin consuelo, ni el deseo de amar, nuevamente. Si ingrato es el porvenir se encierra el deseo dentro del sabor amargo de una lágrima cuando Amanda y David rompen la relación de uno con el otro. Amanda y David se convencen a la idea de ver el cielo de azul cuando en el ámbito profesional es más importante que su amor en la habitación amando como nadie más, pero, con el camisón suelto con el rito y con la buena suerte que lo caracteriza en la cama amando siempre a su hombre. Amanda y David se entrelazan sus corazones por romper una sola mala relación en que el amor y la pasión no se llevan contundentemente cuando la labor es primordial en el ámbito del amor y de la pasión. Amanda y David pertenecen al amor, pero, por la profesión y la labor con total éxito. Amanda se despide de David por haber roto el amor y la pasión en cuestión de una sola salvedad de que la profesión es primordial y que el amor es para luego y después. Amanda y David sienten que su mundo es pasajero y que su mundo ha sido inerte, inmóvil e insípido. Amanda y David sienten que su mundo ha sido un mundo y que lo vive otro ser más que ellos mismos. Amanda y David se aterró a identificar la gran suerte que tenían en su camino, pero, poder extrañar lo acontecido cuando en el afán se siente como el pasaje de ida y sin regreso. Amanda y David se aferraron a la idea sobrio, estable y muy recta en querer sobrevivir y subsistir cuando en el ámbito profesional se aferró a la idea de querer amar y dejar todo por el amor mágico, trascendental y muy conveniente. Amanda y David se aferraron a la idea fuerte e indeleble de creer en el amor a toda costa, pero, fue más fuerte el amor a la profesión que el amor de pareja.
Transcurren dos lustros desde que transcurrió el romper la relación entre Amanda y David. Amanda y David en una relación de transición conlleva una sustracción incolora por un amor pasajero. Amanda continúa con su estable negocio de lencería de mujer, sí, de mujer atractiva, atrevida, audaz y tenaz, la que desea ser pasional y sensual a la hora de amar. Amanda y David aflojan toda la verdad inocua desde que su mundo es real, casi inerte e inmóvil. Amanda y David sienten que su mundo es inerte, inocuo y muy trascendental, pero, la pareja se reencuentra, otra vez, en una moda “fashionista” en el negocio de Amanda. David adolece por todo y por tanto que su relación se fuera pique, pero, ésta vez dice que todo será distinto y diferente. David entristece por todo y por tanto que deja inerte e inmóvil a su propio mundo. Mientras que Amanda ocupada en esos menesteres laboriosos de su negocio de lencería de mujer atrevida, atractiva, pasional y sensual nota que mira a un hombre desde la puerta y casi no lo reconoce, pero, sí, es él, David. Amanda y David se encarecen de tiempo y espacio cuando es amarga la soledad que los embarga a ambos. David se presenta nuevamente como cuando se vieron en Barcelona. Ambos jóvenes entrelazan y estrechan lazos sentimentales realmente y otra vez. Amanda y David se sienten como la aventura más jovial de todos los tiempos cuando deciden dejar el trabajo por amar la aventura y la locura por amar bajo la sombra de aquel amor y que al principio se dejó por cuestiones de trabajo. Tanto Amanda como David se reencuentran y visitan a la discoteca donde juran que dejarán todo por el bendito amor y que no pasará ahora desapercibido ni prohibido. Ojo con ojo, boca con boca, reflejos con reflejos se miran desde que el infortunio decidió abandonar lo que era amor. Amanda y David se aferran al amor, pasión y la vehemencia carnal, cuando ellos deciden marcharse de la discoteca hacia el hotel donde la aventura y la pasión dan rienda suelta. Amanda y David se aman consecuentemente y realmente con el dolor y la pasión mágica de un amor como el del deseo, el éxito y la sensualidad atractiva y atrevida como la lencería de mujer y que lanza al mercado y a la pasarela con la moda “fashionista” de Amanda. Amanda y David se encrudece de dolor y de espanto inocuo cuando en el recelo de la cruda verdad se siente como el frío dolor, pero, es todo lo contrario cuando el amor llega a encarecer y de pasión sensual en esa fría, por el aire acondicionado, pero, vehemente y cálida habitación de un amor y que es para siempre. Amanda y David entrelazan, estrechan y cruzan lazos de amistad con un amor duradero y que es para siempre entre ellos mismos. La pareja llega al hotel, sí, a la habitación 402 del hotel de cinco estrellas como aquel donde se reencuentran en Barcelona, y deciden amarse como nadie más. Las luces opacas y la habitación aún fría por el aire acondicionado, pero, con la esencia cálida y sin ser funesta sino de vehemente calor como la costumbre en decidir en amar claramente. Amanda lo desea y lo venera al amor puro, ingenuo e inocente de David cuando ella lo que desea es amar sin contratiempo y con el tiempo dispuesto a amar más y más cuando en el altercado friolento y frívolo se convierte en un eterno desafío. La vida converge y ayuda en todo cuando en el capricho exótico del amor se desea amar con locura, tortura y con vehemente calor. Amanda y David se aferran a la habitación y a la fría cama donde la mujer atrevida, atractiva, pasional y sensual desea amar a su hombre con la única sensualidad de atreverse a desafiar el frío con el calor de los cuerpos para amarse y con total vehemencia. Amanda y David se atreven a desafiar la vida y a la verdad que el amor lo es todo como pasional y sensual.
Amanda y David se atreven a desafiar la vida y el tormento frívolo y de sus propias vidas cuando se desean amar completamente en el alma y más con el cuerpo al desnudo. Amanda y David se compenetran en demasiada vil e irremediable atracción y tan frívola como el frío en esa habitación. El hotel lleno de parejas haciendo prácticamente lo mismo amarse bajo la luz opaca, pero, candente de la luz de ambos cuerpos seducidos por el atrevimiento, el atractivo de los cuerpos y la pasión innata, pura e impoluta del alma. Los jóvenes y que ya no eran tan jóvenes, se disponen a amar los cuerpos, las almas y los corazones. Amanda y David en el hotel dispuestos a todo se aman inconscientemente, con el favor del amor y de la pasión en el corazón. Amanda y David cruzan sus defectos e imperfectos por tantos años sin amarse y deciden ser la pareja más feliz de todos los tiempos cuando en esa habitación se desean amar consecuentemente. Amanda y David se aman realmente, pero, algo detiene la inercia, el fervor de amarse, y la vehemencia carnal de entregarse uno al otro en esa habitación. Amanda piensa y piensa en un minuto de soledad, de ambigüedad, y de continuidad cuando en el acérrimo y ubérrimo instante en opimo enriquecimiento carnal se le olvida algo. Amanda y David se sienten desconsolados, pero, muy amados carnalmente y se sienten amados por una vez en el alma. Amanda y David se entristecen de todo y por tanto porque a Amanda se le olvidó algo de llevar consigo y más como la prenda más íntima de toda mujer. Tal vez, fue por la prisa o por el desconcierto del ajoro de la discoteca hacia el hotel a amarse más y más como toda pareja, pero, se le olvidó a Amanda lo más esencial que lleva consigo toda mujer en una noche de amor, pasión, atrevimiento y de atractivo placer. A Amanda se le olvidó algo es el ritual o la buena suerte y que siempre la acompaña en su diario vivir con la moda “fashionista” de todos los buenos tiempos entre el negocio y la vida de Amanda. El negocio de Amanda viento en popa mientras que su noche especial con el amor, la pasión, la vehemencia carnal y lo dispuesto a amar quedan a la intemperie y barbarie de una nada sin el rito o la buena suerte que conlleva tener y mostrar el camisón suelto en la noche especial entre ella y David. Amanda y David se atraen de tal manera que el camisón suelto no tiene ninguna atracción para él, pero, para ella el rito, la pasión, lo atractivo y el atrevimiento de una pasión de una mujer muy sensual a la hora de hacer el amor o de amar a su hombre en la cama. A Amanda le hace falta el camisón suelto en la habitación del hotel donde se ama con amor, pasión y con deleite carnal y con la vehemencia pura e impoluta de creer en el amor pasional y sensual, pero, sin el camisón suelto Amanda no amó a David en esa noche especial en el hotel y fue en busca del camisón suelto la prenda íntima más sensual y que es el rito ritual más efervescente con la buena suerte para todo el amor.
FIN
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Autor:
EMYZAG (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de abril de 2026 a las 00:07
- Comentario del autor sobre el poema: Mi obra fantástica llevando siempre consigo el camisón suelto una prenda íntima de vestir de mujer para hacer el amor con el hombre que ella ama, pero, esta vez, se le olvidó el camisón suelto y no pudo amar a su hombre en la cama sin el camisón suelto y fue a buscar su camisón suelto para poder entregar pasión y amor en la cama... Es una obra o novela corta realmente excelente para aquel que le gusta que lo reciban con un camisón suelto antes de hacer el amor...
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa

Offline)
Comentarios1
Genial y hermoso tus bellas letras estimada poetisa y amiga Emyzag
Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
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