Simulacro

Bruno Gatica 1

Hay días que no avanzan, que se arrastran como si el tiempo mismo dudara de su propósito, y en medio de esa lentitud sé, con una certeza que no consuela, que existe un punto en el futuro donde tu presencia dejará de ser una invención mía y tomará forma, peso, temperatura. Un día en que ya no tendré que imaginarte, pero ese día no es hoy.

 

Hoy habito la antesala de algo que aún no ocurre, un espacio suspendido donde tu ausencia tiene más cuerpo que muchas cosas reales. Duermo, o intento hacerlo, preguntándome en qué lado de la cama abandonas la vigilia, como si ese detalle mínimo pudiera acercarme a la arquitectura de tu descanso. Me pregunto si el tiempo ha modificado tus gestos, si tu voz ha adquirido nuevas grietas o si aún conservas esa manera precisa de existir donde todo en mí encontraba reposo sin resistencia.

 

Los días se me instalan dentro como una inquietud sin nombre, una pulsión constante de pronunciarte, de irrumpir en tu silencio con cualquier excusa, incluso con ninguna. Ensayo conversaciones que no suceden, repito tu nombre en espacios donde no puedes responderme, como si al hacerlo evitara que se borre.

 

He aprendido a llenar el vacío con simulacros, pantallas que laten con tu imagen, fragmentos de tu risa comprimidos en archivos, pequeños gestos digitales que intento convertir en contacto. Pero hay algo en todo eso que nunca alcanza, como si tu presencia se negara a ser reducida a luz y sonido.

 

Y en la noche, cuando el mundo se repliega y deja de fingir movimiento, te reconstruyo con una precisión casi ritual. No como recuerdo, sino como invocación, la forma de tus besos, la curvatura de tu espalda, la manera en que tu cabello cae, no sobre tus hombros, sino sobre todo lo que tocas, como si también reclamara espacio en el mundo.

 

Entonces lo sé otra vez, con esa misma certeza que no alivia, llegará el día en que esta espera deje de respirar dentro de mí, en que tu ausencia pierda su dominio y se vuelva irrelevante.

 

Hoy te contemplo desde la distancia como se contempla algo sagrado y lejano, algo que no se posee pero que, de alguna forma inexplicable, habita en uno. Estás en el color que persiste cuando cierro los ojos, en el eco de ciertas palabras, en todo lo que permanece aunque no estés, y aun así avanzo, porque sé que ese día existe.

 

El día en que todo esto, esta espera, esta invención, este modo incompleto de tenerte, se derrumbará para dar paso a algo más definitivo, más tangible, más peligroso quizá, la vida contigo, ya sin distancia que la contenga.

  • Autor: Bruno Gatica 1 (Offline Offline)
  • Publicado: 26 de abril de 2026 a las 23:18
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 5
  • Usuarios favoritos de este poema: **~EMYZAG~**
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.