Volví para rascar la tierra
donde sepulté a mi primer amor.
Amor parpadeante, embriagador.
Lavé la tierra de mis uñas en su sudor;
dejé parte de mi fe
guardada en sus cenizas.
Y en el fondo del cajón más escondido,
en la repisa, habita
la esperanza de un amor
sin la certeza de su muerte.
Mártir propia, orgullosa de su yugo,
esclava esperanzada de nadie,
besando las cadenas
de su necia pasión.
Abanicando la obsesión de amarle,
queriendo entrar en una vida
sin invitación.
Me moje con las migajas canela
que do brotaban de sus labios,
recolectando sus despojos,
y vitoreando
la atención furtiva
de quien te mira desde arriba.
Memoria tangible.
Éxtasis amargo.
Bueno, pero nunca tan bueno.
Tuyo, pero nunca tan tuyo.
e Inentregable.
Conocido, no del todo,
o farsante ,Romeo de los cobardes.
Exhumado, inolvidable
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Autor:
Sol R Quintos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de abril de 2026 a las 21:24
- Categoría: Amor
- Lecturas: 19
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Poesía Herética, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., Noa Subin, Pedro Novoa Pavon Novoa

Offline)
Comentarios1
El escribir lo que dicta la inteligencia creativa es la puerta del entendimiento que la pluma plasma uniendo las letras estimada Sol
Saludos afectuosos desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
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