A mi boca diste el vino,
noche de recuerdos tantos,
de primer amor divino.
Ojos de mirada intensa,
efecto a mi mente embiste,
neuronas doquier dispersas.
Bonita boquita hiciste,
sonrisas tenues dejaste,
recuerdos de amor cediste.
Atardeceres añoro,
de mi corazón distante,
y guardo recuerdos, lloro.
Cuidaré tus sueños bellos,
como quien cuida un cultivo,
de girasoles brillantes.
Seré guardián de tus sueños,
de atardeceres dorados,
y noches de luna, ensueño.
Aun si las flores no broten,
cuidaré de ellos por siempre,
aunque los tiempos se agoten,
Y cuando muera mi mundo,
en forma de luz mi mente,
sin perder ningún segundo.
Cabalgaré de repente,
al universo profundo,
dejando atrás el presente.
Llegaré a un planeta alterno,
de girasoles dorados,
y atardeceres eternos.
Andante iré entre caminos,
pensando en tu amor constante,
escuchando hermosos trinos.
Sin importar las distancias,
cruzaré infinitos valles,
o enemigas circunstancias.
Encontraré, caminante,
entre senderos floridos,
tu sonrisa fascinante.
Te amaré, ojitos de jade,
te amaré en cualquier instancia,
aunque el corazón me falle.
-
Autor:
Carmina ex ore lupi (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de abril de 2026 a las 18:22
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Sheilo Sanz, Mª Pilar Luna Calvo, El desalmado

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.