Te reconozco.
Detrás de tu cara
hay una puerta que por fin cedió.
Cuatro años diciendo
ya me queda poco,
mientras por dentro
se te enroscaba el miedo
como una deuda impagable.
Te reconozco
porque yo también tuve esa puerta.
La misma mentira pequeña
que empieza por vergüenza
y acaba siendo cárcel.
Hoy lloraste.
Y la verdad salió temblando,
sin forma, sin defensa,
con el peso de los años
que callaste en soledad.
Y mientras te abrazaba
algo dentro de mí
supo que sí pasaba.
Porque yo tengo mi propia puerta cerrada.
La misma mentira.
Los mismos ya me queda poco
dichos hace treinta años
y enterrados bajo capas de silencio.
Lo que más pesa
no es la mentira:
es la soledad de sostenerla.
Hay puertas que no se heredan:
se copian sin querer,
se aprenden en los gestos,
en lo que escondemos
creyendo que protegemos.
Abriste tú primero.
Tuviste el valor
que yo no tuve a tu edad.
Y ahora sé
que detrás de mi puerta
también hay alguien esperando
a que me atreva a salir.
Antonio Portillo Spinola ©️
-
Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de abril de 2026 a las 07:34
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Maby De los Peña

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.