La huelga es un jardín de brazos insurrectos,
un acto de amor y lucha, una ofrenda de amistad;
es ejemplo de fortaleza para la clase obrera,
un poema de desafíos frente a la explotación.
La huelga es el arma que afina la puntería social,
un himno que se canta en las plazas y en las calles;
los ojos obreros son altavoces, son piel de vida,
una planta insurrecta que avanza como enredadera.
La huelga repite que el trabajador es dueño de su vida,
es un golpe certero al idólatra de la propiedad privada;
una advertencia de que las antorchas obreras
son un fuego que nadie podrá apagar.
La huelga es un grito sediento de justicia,
un conjuro contra las sanguijuelas opresoras;
una bandera que flamea al compás de la unidad,
un tambor que anuncia la muerte del viejo sistema.
La huelga es un latido envuelto en amores
que reclama vivir con dignidad y libertad;
es un parto implacable de principios indomables,
armas encendidas que estallan contra el tirano.
La huelga, al final, nos enseña el camino rebelde
para que la patria sea de todos y no de los corruptos;
la huelga es bella y convulsiva, y prepara
el nacimiento urgente de un mundo nuevo.
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Autor:
Doseret (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de abril de 2026 a las 23:58
- Comentario del autor sobre el poema: Dedicado a toda la clase obrera: La huelga trasciende el paro laboral, es un acto de amor y resistencia que, mediante la unidad obrera, busca derrocar la explotación para fundar una patria justa y digna.
- Categoría: Sociopolítico
- Lecturas: 4

Offline)
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