Nunca estoy solo.
La soledad no viene.
Soy yo cuando todo cae.
A veces se disfraza
y la dejo llamarse libertad,
abro las manos, finjo un vuelo,
pero el cielo no cede.
Otras aprieta los huesos
y entonces la nombro angustia,
un peso que no elige:
cae siempre en el mismo sitio.
Pero siempre es lo mismo:
yo, sin nadie que me saque de mí.
No hay puertas.
No hay afuera.
Solo este ruido sordo
de seguir siendo
—este latido que nadie pidió.
Alguna tarde
le hablo como a un animal herido,
le pongo agua, le digo quieto,
y él lame la sal de mis dedos
sin domesticarse.
Me intento romper
para ver qué escapa,
pero algo siempre queda
mirando desde el fondo,
sin nombre,
sin hambre,
sin cansancio.
Eso
que sobrevive todo lo que le hago.
Eso
que no reconoce la muerte
como salida.
Eso
que escribiría este poema
si yo no estuviera.
Antonio Portillo Spinola @
-
Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de abril de 2026 a las 08:55
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Tito Rod, Sheilo Sanz, Osler Detourniel, El Hombre de la Rosa

Offline)
Comentarios1
La belleza de tus letras brillan en el firmamento de la poesía estimado Antonio Portillo
Recibe un abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
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