Descanso

Marvin Ramirez

Llegaste anoche tras una larga ausencia y, sin mediar palabra, te entregaste al sueño en mi cama. No puse reparo alguno ni intenté interrumpir tu descanso; simplemente te cubrí con una sabana. Desde la sala podía escuchar tus leves ronquidos, testimonio del agotamiento y la pesada carga que llevabas sobre tus hombros. Comprendí que solo buscabas un refugio de silencio y paz para dormir sin sobresaltos. Mientras tanto, me dediqué a mis labores en la computadora, sintiendo una profunda tranquilidad al saber que estabas bien y bajo mi techo.

 

Te marchaste de la misma forma en que viniste: repentinamente y sin despedidas. Debo confesarte que me embarga la serenidad al saber que encuentras en mí ese espacio de calma. Me reconforta la confianza que demuestras al venir así, sabiendo que no te pediré justificaciones ni explicaciones.

 

Ten la certeza de que mi puerta permanecerá siempre abierta para ti. Ahora es momento de continuar el camino con energías renovadas y la mente despejada.

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