No espero nada y aún así el decepciómetro, ya estallado, todavía sigue rebosante cayendo a un mar de tristeza en cuyas profundidades nunca alcanza el reflejo de algún farol / Al principio me enfadé, pero en el fondo siempre es la misma tristeza depresiva / El enfado es sólo para defenderme de quiénes me la causan /
Yo pongo los títulos, haced vosotros los poemas / Los míos ya se gastaron, sólo me queda una prosa lúgubre para narrar mi existencia / Detesto pedir ayuda porque sólo acabo recibiendo más peso en ese lado de la balanza que me dice que estaré mejor difunta/ Y ese lado ya estaba, de tan pesado, hundido en la Tierra hasta atravesar su núcleo, esto es / En lo más profundo del Infierno / El otro lado está más allá de las nubes, prácticamente a los pies de Dios en ofrenda, como prueba de que no hay peso que me mantenga en esta vida /
Aunque no se vea... / Nunca se ve ni parece tan grave / Hasta que pasan las cosas que pasan y luego vienen las lamentaciones, falsas, por supuesto / La realidad es que no le importo a nadie / Y para los "profesionales" al final soy sólo un trabajo/ Cada día entiendo mejor por qué hay gente que enloquece /
Ningún profesional puede ayudar a una persona si nisiquiera le importa de verdad / La empatía, la vocación por ayudar y la implicación real no pueden comprarse ni pagarse con dinero, al igual que el amor / Eso tiene que nacer de la persona como ser humano no como "trabajador" /
Así que no, no puedo culpar a los "profesionales" por no ser capaces de ofrecer eso /
Pero tampoco puedo seguir soportando su dureza como si el mundo ya no lo hubiese sido o lo fuese bastante /
La profesión no les hace comprender la profundidad del dolor, porque leer sobre ello y vivirlo son dos cosas diferentes /
Si ir a terapia sólo me va a causar sobrepensar, ¿de qué me sirve? /
Detesto esto / Todo eso / Lo de que iba a ayudar es una mentira como una catedral / Y en esa misma es donde va a pudrirse / Todo en la vida se paga, to-do / Más temprano que tarde / La maldad es una energía que siempre vuelve a su remitente / Además, Dios todo lo ve /
Estoy tranquila porque de disgustos y hartazgos peores me he repuesto /
Ahora me duele a mí, más tarde le tocará el dolor a ellos / Al tiempo / Quién siembra vientos cosecha tempestades, bien lo dice el dicho /
Y también que con las brujas no hay que meterse / Pero bueno / La gente a veces sólo entiende a las malas / Pues que así sea /
Porque quien a hierro mata, a hierro muere.
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Autor:
Bárbara C.MH (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de abril de 2026 a las 17:50
- Categoría: Gótico
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Dia a dia ., Poesía Herética, Mauro Enrique Lopez Z., Jose de amercal

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