Guayaquil

Tu novia eterna

Igual no hubiéramos funcionado, 
mi edad, la tuya, 
mis ojos sobre tus ojos, 
mi corazón abriéndose paso entre cada beso,
mis falanges recorriendo tu rostro gris, 
pálido, opaco y envejecido,
cómo me dolían tus ausencias, 
como si tus palabras me brindaran presencia, 
gasolina eléctrica para mis versos, 
no nos llevamos tantos años, 
nuestros cuerpos completos nunca intentar incorporarse,
por miedo, supongo, miedo, a que duela, 
y me dolió mucho, muchísimo, quema,
y te diría que lo intente, pero no, ni siquiera un poco,
di menos de lo mínimo, incluso una cuarta parte de eso, 
pero si que me gustabas y si que te quiera muchísimo, 
solo que no quise demostrártelo, por miedo, 
porque no fue reciproco, porque ya no doy más, 
ahora no doy nada, 
y tú que tienes la vida ocupada, terminando el día no me dices nada, 
fue mi culpa, porque sí que lo quería todo contigo, solo que ya no dije nada,
hoy te extrañe, ayer igual, pasado se que también, 
y lo sabes, te lo dije, te lo escribí y no hubo una respuesta, 
así que prefiero esta triste soledad por no tenerte y sentir que quiero, 
a tenerte y ni siquiera sentir que me quieres. 

Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.