Revisitado

Pirretráctico

Consciente del dolor que me atormenta
he puesto mis yerbajos a tu paso,
que así no sea lo hondo del ocaso
sino el final lo que antes se presienta.

No advertir una flor en lo sereno
es más que indiferencia o cobardía.
Es el pasto, la tierra, el otro cieno
en que se asienta la melancolía.

Me sufro cual palabra en un glosario,
no soy ni explicación ni corolario
para aquello que juzgo trascendente.

Tal vez pueda encontrar en lo lejano
un setiembre que trame con lo humano
una norma y un volumen permanente.

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