En cada oportunidad que se presente estaré con ustedes
Mientras haya vida habrá poesía
La luz diurna se extingue
El intenso calor retrocede
Ante un viento proveniente del sur
El trópico ahora es meridiano
Huele a pastizal y a espigas
A esteros poblados por garzas
La hora avanza y me dejo guiar
Por el firmamento donde se dibuja Orión
Escucho los cascos de un lindo alazán
en cuyos lomos su jinete resalta
Por su garbo, su sonrisa, sus labios
Su estampa bravía mis deseos incita
Veo sus labios apeteciendo mi piel
Para lamerla, mordisquearla y sorber
Como quien lame, muerde y sorbe
Un panal, una uva, una nieve
Su bigote tallándose con urgencia
Levantando mi desordenado cabello
Perdiéndose en mi nuca
Lijando mis pechos, mi espalda y mis muslos
Sus brazos tonificados por la diaria faena
Arrean con fuerza la incontenible estampida
Y el retumbo me sacude de la cabeza a los pies
Su sonrisa de quien goza la intemperie
Recostados en la hierba seca
cobijados por una manta de lana
Ante la hoguera resplandece su rostro
Entonces su amor se multiplica y esparce
Como se multiplican las ramas
Como las nubes se esparcen
Son la empalizada que me resguarda
Después de galopar toda la madrugada
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Autor:
Lourdes Aguilar (
Offline) - Publicado: 22 de abril de 2026 a las 23:02
- Categoría: Amor
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Poesía Herética, EmilianoDR, Lualpri

Offline)
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