Se dice
que la gente buena se va al cielo…
y ahora lo sé,
porque tú te fuiste.
Y este mundo te quedaba chico,
te quedaba sucio,
te quedaba injusto.
Tú no eras de aquí.
Tus palabras tenían más verdad
que todo lo que grita esta tierra podrida.
Tus abrazos eran de otro tiempo,
uno donde no dolía tanto amar.
Y yo me quedé…
como los que no merecen redención,
cargando el castigo
de no poder hablarte,
de no recibir tus mensajes,
de no escuchar ni siquiera tu enojo,
ese enojo que era amor disfrazado.
La gente buena se va.
Y los malos,
nos quedamos mordiendo la culpa,
lamiendo los recuerdos
como heridas que no cierran.
Y me arde la garganta
de todo lo que no dije.
Y me tiemblan los días
desde que no estás.
Y me odio por cada segundo
que no supe aprovechar.
Dicen que la gente buena se va al cielo…
y yo entiendo,
porque tú ya no estabas hecha para este infierno.
Y la gente mala,
como yo,
sufre su partida
hasta que el
alma se le quiebra de tanto extrañar.
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Autor:
R. (
Offline) - Publicado: 22 de abril de 2026 a las 00:39
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Mario Rodolfo Poblete Brezzo., Antonio_cuello, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
Muy buen cambio de género.
En relación a los poemas anteriores.
Al leer este poema no hay que tener nada con filo cerca del lugar dónde uno está.
¡Excelente!
Abrazo, poeta.
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