Relato del desasosiego

Queso.

Me dispuse para ti de tal forma de que era capaz de ignorar mi pesada fatiga,

Borrar la pesadez de mi mente y dar lo que pidieras,

Regalarte mi corazón era algo que ya había pasado hace mucho,

Seguí, cegada, pensando que sería mutuo,

Fui recompensada con cajas vacías, decoradas con tu inmediatez sin profundidad.

 

Es así como el refugio que construí, se cae volviendose polvo, pesado y lugubre sobre el piso,

Sin dar la oportunidad de ser armado, ni siquiera cuando lo humedezco con mis lágrimas,

Estoy convencida de que solo necesito un poco de tu ayuda para volver a ensamblarlo.

 

Refugio convertido en papel mojado, por el que se filtra el frío, y la humedad, traspasandose a mí,

 

¿O soy yo quién lo moja?

Creo que ya no soy capaz de diferenciarlo,

Al igual que tus palabras, todo parece distorsionarse,

Fluctuando en un atisbo de luz y su ausencia misma.

 

 

 

 

Tal vez debería intentar recuperar mi corazón, pero a este punto, ¿Seguiría siendo mío?

Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.