Tu influjo en mí no encuentra resistencia,
que soy tu admirador contemplativo
y suelo preguntarme con frecuencia
si de tu inmensidad seré cautivo;
mas quiero responder a la evidencia
y verte clarifica ese motivo;
pues brillos de turquesas y esmeraldas
que rielan en tus aguas cual guirnaldas;
deleitan la mirada cuando besas
esquiva tu rocoso acantilado
y finges que te vas, pero regresas.
O aquel atardecer rojo y dorado,
cuando del sol en el ocaso apresas
sus rayos, y un reflejo nacarado
se mece en tu estantía superficie
siempre que la bonanza lo propicie.
Si a ver tanta belleza nos invitas
y acoges a sirenas cantadoras;
¿por qué pierdes la calma, te encabritas
e irguiendo infaustas garras destructoras,
haces gala de fuerzas infinitas
con huellas siempre tan devastadoras,
y unido tu furor con el del viento
rebramas contra el mismo firmamento?
Testigo silencioso de la historia
y náutico escenario de batallas.
Arcano que has guardado en tu memoria
y cuentas a la arena de tus playas
de toda evolución la trayectoria
y los muchos secretos que te callas.
Por cuanto femenina, seductora,
amada, imprevisible, encantadora.
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Autor:
JOSE MARÍA CRIADO LESMES (
Offline) - Publicado: 19 de abril de 2026 a las 18:48
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Alexandra I, Antonio Pais

Offline)
Comentarios2
He intentado poner una imagen, pero no he podido. Lo siento
De mucha belleza su poema, maravilla el mar con misterios y encantos, guarda historias que abrazan todas las costas y culturas, gracias por compartir.
Un saludo cordial, feliz tarde, noche, Alex.
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