No quise decirle que me parecía bella
por timidez tal vez, o por no ser indiscreto.
Preferí guardar tan atrevido decreto
en esa tarde de plática casual con ella.
La conocí un poco más la tarde aquella,
aunque ya la conocía un poco, le expliqué.
Sencilla y empática, antes le observé
varias mañanas al pasar por donde ella.
Te percibí, le dije, así como un blanco lirio
de atardeceres mediterráneos constantes,
de pétalos níveos, suaves y elegantes.
Ya no digo más, porque caigo en delirio.
¿Que si es bella? Pues lo es, sencillamente.
Desde lejos ya se nota, muy icónica,
como un detalle que al paisaje modifica,
y su ausencia vuelve todo insuficiente.
¡Qué lindas palabras dice!, el lirio me contestaba.
Le respondí que ellas brotan natural, que no se eligen.
Cuando algo muy bello inspira, así como tú, le dije:
“Un día te haré un poema”, mientras el sol se apagaba.
Dicho esto de paso, comento elocuente:
pensaba enviarte estos versos en octubre,
el día 15 preciso, pero no pude
por miedo a no animarme, de repente.
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Autor:
Carmina ex ore lupi (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de abril de 2026 a las 15:45
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, RIVAS JOSE, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios1
Excelente poema, el lírio blanco es señal de belleza, sabiduría y de mucha sutileza! Saludos cordiales desde el estado Barinas Venezuela.
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