Me besas y cierro mis ojos, niña mía
Cubres mi vasto desierto con tu dulce roció
¡disculpa si desborda por mis ojos todo un rio!
Eres el sublime momento de una eterna alegría.
Sin mas cadena que tu frágil abrazo
Cuelgas cual dorada al padre recompensado
Y me regocijo como todo un jardinero
Viendo lo que antes mi semilla
Al mundo he entregado.
Capullo aun libre de cualquier pecado
Luz de asomo, fresco amanecer
Que virtuosa y altiva va creciendo
Entregando su dulce aroma
Inconsciente de su belleza al florecer.
Ya me bendice tu luz azulada
A pesar de tener yo un rojo profundo
Y dichoso acepto mi ocaso
Sabiendo que en ti
Espera, un mejor mundo.
-
Autor:
cesarmc78 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 18 de abril de 2026 a las 20:02
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.