¡¡DESEO!! (soneto)

Mirta Elena Tessio



 ¡¡DESEO!!

 Enfervoriza con tu voz mi lecho,
que se derrame con dolor gustoso
porque es un choque o golpe deseoso,
hielo y brasa, marisma de mi pecho.

El sudor de tu cuerpo insatisfecho,

tu silencio punzante y belicoso,
me vuelvo con tu fuego generoso,
cautiva de los besos, al acecho.

Inunda de ilusión esta frontera,

con fuerza de implacable tu existencia
porque es nuestro misterio la caldera,

porque siempre enmudezco con tu ausencia,

porque tu voz en mi caudal vulnera
y, por ende, agiganta tu presencia.

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Comentarios3

  • Noa Subin

    Unamos versos, acortemos distancias.
    Crezcamos en poesía, mano a mano.
    Nuestra poesía nos une, kilómetro a kilómetro.
    Sigamos tejiendo puentes con cada verso.
    Saludos

    • Mirta Elena Tessio

      Muchas gracias Noa por tu càlido comentario, creo que pasaste por youtube, no tengo palabras es mi hija y ese niño ya esta en primer grado.
      "Que nunca falte la metáfora sincera ni la rebeldía en sus plumas. Un saludo con profunda admiración"

    • Javier Julián Enríquez

      Muchas gracias, estimada amiga Mirta, por este bello soneto, en el que se puede percibir una evocación de una experiencia emocional intrincada y compleja, caracterizada por un anhelo y posesión intensos, manifestados a través de una dicotomía de sensaciones contrapuestas: el dolor y el placer, el hielo y la brasa. Así, la voz poética se manifiesta en un clamor que busca ser avivado por la presencia del ser amado, cuya ausencia genera un vacío punzante y belicoso. Si nos adentramos en la segunda estrofa se explora en mayor profundidad la reciprocidad de dicha unión, donde el «sudor de tu cuerpo insatisfecho» y el «silencio punzante y belicoso» del otro se erigen como fuentes de inspiración y cautiverio. En este caso la voz poética se transforma en una «cautiva de los besos, al acecho», lo que indica una entrega total y una expectativa constante. Considerando esto, se revela la paradoja fundamental de esta relación: la ausencia del ser amado provoca un «enmudecer», mientras que su voz tiene el poder de «vulnerar» y, simultáneamente, «agigantar su presencia». Desde esta perspectiva, esta premisa se interpreta como una demostración de que la verdadera magnitud de una presencia no se mide por la proximidad física, sino por la huella indeleble que deja en el ser.
      Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo de luz con mi más afectuoso aprecio

      • Mirta Elena Tessio

        Muchas gracias por pasar Javier y arrasa con ese àrbol.
        Bendito àrbol el de tu poesìa que es un gesto de hacer justicia en nuestra tierra.
        Abrazos de luz hasta tu amada patria.

      • CARMEN DIEZ TORÍO

        Tu poema, querida poetisa, es como un abrazo que envuelve con una atmósfera intensa que se sostiene de principio a fin. Esa mezcla entre lo sensorial y lo emocional tan difícil de conseguir , y las imágenes fluyen con armonía. Se percibe la intensidad y la fuerza de ese sentir llamado deseo, vestido con la elegancia de la buena poesía. Gracias por compartir. Feliz sábado. Un abrazo.



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