___Tus manos y voz___
Me diste en la vida
un libro sin ver,
con cuentos antiguos
que hacían querer.
Tu voz era suave,
me hacía aprender,
a oír las cositas
del mundo crecer.
Tus manos ya lentas,
las mías chiquitas,
hacían juntos
palabras bonitas.
Yo no sabía
que al poder escribir,
te daba un abrazo
sin tener que decir.
EmilioDR/ Abril/18/26
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Autor:
EmilioDR (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 18 de abril de 2026 a las 10:31
- Comentario del autor sobre el poema: Nunca se borran de mis recuerdos las manos de mi mamá, ellas me ayudaron a hacer mis primeras letras, las necesarias vocales , con l a mitad de un lápiz de carbón. Su voz la tengo en varios videos donde ella da consejos muy sabios y sencillos. Y en la vieja casa, mis medidas en una pared. No hay mejor maestra que una madre. Saludos poetas.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio_cuello, CARMEN DIEZ TORÍO, Antonio Pais, Lualpri, Javier Julián Enríquez, Osler Detourniel, El Hombre de la Rosa, 🍷✨️ MariPD, Salvador Santoyo Sánchez, Freddy Kalvo, Carlos Baldelomar, alicia perez hernandez
- En colecciones: Familia.

Offline)
Comentarios4
Hoy, al leer,estimado poeta tus entrañables versos, no voy a negarte que me emocioné mucho, pues según leía tus palabras me venía la imagen de esa niña pequeña a la que le encantaba escuchar cuentos y cuentos. Y volví a ver y a escuchar a mi madre. Gracias por compartir un trocito de tu historia, que es la de todos. Feliz sábado. Un abrazo.
Muchas gracias, amigo Emiliano, por este bello y emotivo poema. La impronta materna, tejida en la caricia de las manos y la cadencia de la voz, se erige como el primer compás de nuestro ser, una sinfonía de aprendizaje que desvela los misterios del mundo en su incipiente crecimiento. Así, las manos, que en el pasado guiaron el aprendizaje de la lectoescritura, y la voz, que transmite sabiduría en grabaciones perdurables, son faros de una enseñanza que trasciende lo meramente instructivo para adentrarse en lo existencial. Otros recuerdos imborrables como la medida de nuestra estatura en la pared de la vieja casa, testimonio físico de ese acompañamiento, simboliza la huella indeleble de una madre cuya lección principal reside en el amor incondicional, la fuerza motriz que cimienta el alma y la inteligencia, y que, al ser comprendida, se revela como el más profundo de los abrazos, una comunión silenciosa pero elocuente.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Genial y preciada forma de escribir tus hermosas letras estimado EmilioDR
Saludos desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
Bellos recuerdos, así tengo las marcas de mis nietos en la pared, ahora uno mide 1.85, y el bajito 1.75
El tiempo va dejando recuerdos
Saludos amigo EmilianoDR
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