Surgen copiosas
las sombras, esquivas,
eterno séquito
rasgando su noche.
Expectantes quieren
del día amagarse
en su velo azabachado.
Sombras inquietas
tan solemnes
sin vida propia,
nómadas solitarias,
amargadas, tenaces,
moviendo su contorno
en paredes y caminos,
besando fieles
las huellas del huésped
delineando su mudez
en su tez tan oscura.
Sombras silentes y afónicas,
disimuladas, calladas,
asidas a los cuerpos
son errantes almas
esposadas a la vida.
Sombras que se escapan,
bailan idas,
se dividen y redoblan
en su sombría silueta.
¿Somos nubes
reflectadas a la tierra
opacas y solemnes?
¿Penumbra somos,
umbría infinita
que proyecta
la mano tiritada
del esclerótico
Dios moribundo?
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Autor:
Joan Vivancos (
Offline) - Publicado: 17 de abril de 2026 a las 00:30
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Osler Detourniel, Daniel Omar Cignacco, El Hombre de la Rosa, Romey, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
Genial y preciada forma de escribir tus hermosas letras estimado Joan Vivancos
Saludos desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
Muchas gracias. Saludos.
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