Un día mis manos ya no reconocieron su forma, y mis pasos dejaron de sonar como antes sobre el mismo suelo de siempre.
Me desprendí de nombres que no elegí, de espejos que mentían suavemente, de voces que habitaban mi cabeza como si fueran mías.
Y dolió, como duele nacer de nuevo sin promesas.
Pero en ese desorden creció otra versión de mí: más incierta, más libre, más mía.
Ahora camino sin la urgencia de ser quien fui, con la extraña calma de quien entiende que cambiar no es traicionarse, sino por fin escucharse.
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Rafael Blanco López
Derechos reservados
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Autor:
Luis Rafael (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de abril de 2026 a las 07:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 43
- Usuarios favoritos de este poema: SienaR, Daniel Omar Cignacco, Antonio_cuello, zza, El Hombre de la Rosa, Salva45, alicia perez hernandez, Dia a dia ., Mauro Enrique Lopez Z., Noa Subin, Salvador Santoyo Sánchez, JUSTO ALDÚ, JuanDumBass, Sergio Alejandro Cortéz

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