Hay personas que nacen
con una manera distinta de mirar el dolor ajeno.
No porque no les duela la vida,
sino porque les ha dolido tanto
que no soportan ver a otros
cruzar el mismo incendio.
Tú eres así.
Tienes esa forma silenciosa de recoger las ruinas,
de preguntar si alguien está bien
aunque seas tú
quien apenas se sostiene por dentro.
Hay en ti una compasión antigua,
como si el corazón te hubiera aprendido temprano
la tarea difícil
de sentir incluso lo que no te cuentan.
Y entonces ayudas.
Ayudas con las manos,
con la voz,
con la paciencia,
con esa ternura seria
que no hace ruido
pero salva.
No dejas que los tuyos caigan fácil.
Te vuelves escudo,
te vuelves lámpara,
te vuelves la fuerza que no anuncia su fuerza
porque está demasiado ocupada
protegiendo.
Tienes algo de líder
y algo de refugio.
Pero también,
tienes un alma pequeña y temblorosa
escondida detrás de tanta valentía.
Un rincón frágil, dulce, cansado de ser fuerte.
Porque quien más abriga
a veces es quien más frío ha sentido.
Y yo pienso en eso
cuando te miro sonreír,
cuando te veo cuidar,
cuando te descubro repartiendo calma
como si no necesitaras una para ti.
Necesitas un abrazo sin defensa,
un sitio donde no tengas que vigilar la puerta,
una casa hecha de cariño
donde puedas descansar de la intemperie.
Necesitas, quizá,
volver por un instante
a esa edad invisible
en la que una niña solo quiere sentirse querida,
alzarse en unos brazos,
cerrar los ojos
y creer que el mundo, por fin, no va a romperse.
Yo no sé qué nombre tiene
la tristeza que a veces te habita,
ni cuántas noches la vida
te obligó a madurar demasiado pronto.
Por eso hay algo sagrado en ti,
algo que no grita
pero permanece.
Esa forma tuya de cuidar a los demás
como si al salvarlos
quisieras también salvar a la niña
que todavía, en secreto,
espera ser encontrada.
Y yo quisiera, algún día,
llegar hasta ese sitio.
No al lugar donde todos te admiran,
ni al rostro firme que ofreces al mundo,
sino al rincón más suave de tu alma,
donde todavía tiembla una niña buena,
amorosa,
herida,
esperando que alguien la abrace
sin pedirle que sea fuerte.
-
Autor:
Amores para conservar (
Offline) - Publicado: 15 de abril de 2026 a las 01:49
- Categoría: Amor
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.