En la calle noviembre,
una luz cansada disimula levemente,
junto a los silencios de unas almas tristemente decaídas,
que quieren un poco más de sol
y algo menos de viento...
Beso los ojos ...
de una mujer tranquila que está allí sentada,
sorbiendo su café amargo,
en la terraza de la austera taberna
donde nadie se escapa...
Lleva un abrigo sin poesía...
y está mohína,
como ése otoño ocre, ausente ya su lozanía,
al que se le marchita de a poco
cada hojuela encallecida...
Estoy pensando en mi mamá ...
como pienso en los cipreses oscuros
que sollozan sombríos,
mientras voy escribiendo versos lánguidos
donde sucumbe mi zozobra...
¡Oh madre!
Todo es en vano ya,
como las hojas de la otoñada,
tan dolientes
en el crepúsculo de sus tardes...
¡Oh madre, madre!
No te mires ... no, no, ya no te mires,
en el espejo de un sol de otoño
ya vencido y abatido.
El presentimiento del futuro,
me está rozando
con el velo blanco de su niebla,
al pasar a mi lado...
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Autor:
el brujo de letziaga (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de abril de 2026 a las 07:02
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Daniel Omar Cignacco, Antonio Pais, Lucía gómez, SienaR, Eduardo Rolon, Sergio Alejandro Cortéz, El Hombre de la Rosa, El desalmado

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