I. El error del buscador
Buscamos en el otro la luz que nos falta,
exigiendo un milagro que el hombre no da;
y en esa demanda la herida se exalta,
perdiendo la paz que en el alma ya está.
Nadie es el dueño de nuestra alegría,
si no conocemos nuestra propia vía.
II. La identidad recobrada
Este plan de vida es el grito y encuentro,
primero con uno, después con el hogar;
mirar hacia afuera partiendo del centro,
para que el abrazo se pueda sanar.
Dignificar al ser en su esencia primera:
¡esa es del amor la mejora manera!
III. Familia en victoria
Cuando yo sé quién soy, ya no te encadeno,
cuando tú sabes quién eres, me puedes amar;
el hogar se convierte en un puerto sereno,
donde dos destinos aprenden a andar.
Dignificando el alma con paso seguro,
construimos hoy... el amor del futuro.
IV. El adobe de la crisis
A veces la casa se siente de barro,
con grietas que el tiempo no pudo cerrar;
llevamos por dentro un pesado rastro,
de culpas antiguas que impiden amar.
Es hora de entrar a la estancia olvidada,
y ver nuestra historia con frente lavada.
V. El reflejo verdadero
Mírate al espejo sin miedo ni venda,
no busques la falta, no busques el mal;
permite que el alma por fin comprenda,
que eres un templo de luz celestial.
Solo quien se ama con recta intención,
puede del otro tener compasión.
VI. La sanación del pasado
Hay miedos que vienen de cunas antiguas,
dolores que el niño no supo nombrar;
heridas que muerden, sombras ambiguas,
que en el matrimonio se vuelven a hablar.
Curar el pasado es el único puente,
para que el presente sea limpio y valiente.
VII. El altar del respeto
Amar no es fundirse perdiendo el camino,
ni hacerse una sombra del otro ser;
es ser dos viajeros con un solo destino,
que guardan su esencia al amanecer.
Respeto mi espacio, respeto tu vuelo,
y juntos sembramos la paz en el suelo.
VIII. El lenguaje del silencio
Si el ruido del juicio la casa ensordece,
haz una pausa y vuelve a Tu interior;
el amor no es guerra que un alma padece,
es un místico abrazo de un Dios Creador.
Dignifica el habla, dignifica el gesto,
y verás que el Cielo se ocupa del resto.
IX. La restauración del vínculo
Nadie puede dar lo que nunca ha tenido,
nadie ofrece paz si por dentro hay volcán;
por eso buscamos lo que se ha perdido:
la identidad propia, el origen, el plan.
Restaurar la base es la gran travesía,
que cambia el lamento por la profecía.
X. El perdón como escudo
Perdonar no es borrar, es soltar la cadena,
es dejar que el aire limpie el corazón;
quien vive de deudas, de culpas y pena,
nunca conocerá la real comunión.
Me perdono a mí para darte la mano,
como un ser humilde, sencillo y humano.
XI. El huerto de la pareja
Dos almas sanadas son manos que siembran,
un huerto de afectos que no morirá;
ya no son las crisis las que los desmembran,
pues su identidad... ¡roca firme será!
El amor maduro no exige ni aprieta,
acompaña al otro en su meta completa.
XII. La pedagogía del amor
Aprender a amarse es el gran doctorado,
la cátedra noble que el alma curó;
es el sacrificio por Dios aceptado,
que en un hombre nuevo por fin floreció.
Enseñar con vida, sanar con el alma,
trayendo a la mesa la mística calma.
XIII. El faro de la identidad
Dignificar es devolver la corona,
a aquel que el conflicto por fin derribó;
es ver que en el hogar siempre Dios perdona,
y que una esperanza hoy ya amaneció.
Una identidad con amor construida,
es la luz que guía por toda la vida.
XIV. El horizonte de gracia
No importa cuán hondo se encuentre el abismo,
siempre hay una escala para retornar;
el primer paso es volver a uno mismo,
para que la unión pueda al fin prosperar.
Es un plan de Gracia, de luz y de aliento,
que habita en mi sangre y en mi pensamiento.
XV. El amén de la alianza
¡Aquí está el camino, aquí está el espejo!,
para que la crisis se vuelva victoria;
quien sana por dentro, refleja el reflejo,
de un Dios que ha escrito su nueva historia.
¡Dignificando el ser con paso seguro,
somos hoy el puente... hacia un puerto maduro!
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Autor:
El hombre de la orquidea (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de abril de 2026 a las 00:00
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: El hombre de la orquidea, Eduardo Rolon

Offline)
Comentarios1
El poema surge de la idea de generar un programa: espejo del alma, que buscar dignificar la nueva identidad del ser humano que busca sanar sus heridas y traumas para amarse a si mismo y luego a quienes la rodean, las iniciales del programa corresponde a las primeras letras del título del poema
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