“Déjalo Así (Sin Volver)”
Mírame…
mírame bien ahora que decides irte,
porque esta será la última vez
que mis ojos te nombren sin rencor.
No bajes la mirada,
no te atrevas a esconderte
cuando fuiste tú quien soltó primero,
quien empezó a amar a medias,
quien convirtió nuestros “siempre”
en un simple “mientras tanto”.
Déjalo así…
no me devuelvas los besos,
porque ya no saben igual,
porque ya no tienen casa,
porque se quedaron huérfanos
desde el día en que dejaste de sentir.
¿Recuerdas cómo empezó todo?
Yo sí…
lo recuerdo demasiado bien.
Tu risa cayendo en mi pecho,
tus manos aprendiendo mi nombre de memoria,
tu respiración temblando
cuando el mundo se apagaba
y solo éramos nosotros.
Pero algo cambió…
no de golpe, no con ruido,
sino lento… cruel… inevitable.
Se apagó la chispa
como se apagan las cosas que no se cuidan,
como se enfría el café
cuando nadie lo vuelve a tocar.
Y ahí estábamos,
durmiendo juntos
pero soñando separados.
Dime…
¿en qué momento dejé de ser tu refugio?
¿en qué instante mis abrazos
dejaron de alcanzarte?
Porque yo seguía ahí,
aferrado,
intentando sostener lo que tú
ya habías dejado caer.
No hay marcha atrás.
Ni la quiero.
El amor no se mendiga,
y yo ya no voy a recoger
las migajas que dejaste en la mesa
como si fueran suficiente.
Así que no expliques,
no justifiques tu distancia,
no inventes razones bonitas
para un final que simplemente…
se cansó.
Yo también tuve la culpa, ¿sabes?
por creer que el amor bastaba,
por no ver que te ibas
aunque aún dormías a mi lado.
Pero ya entendí.
Y duele… claro que duele,
me quema el pecho,
me aprieta la garganta,
me rompe en silencios largos
donde tu nombre todavía vive.
Pero no duele lo suficiente
como para quedarme.
Si ya te vas…
hazlo bien.
No mires atrás,
no me regales una última mentira disfrazada de ternura,
no intentes suavizar lo que ya nos rompió.
Porque aunque quise llevarte al infinito,
tú elegiste quedarte en lo pasajero.
Y eso…
eso no lo voy a discutir.
Gracias…
por cada noche donde creímos en nosotros,
por cada instante donde tu piel y la mía
hablaron un idioma que nadie más entendía.
Gracias por enseñarme
que el amor también se termina,
que no todo lo que empieza con fuego
termina en eternidad.
Ven… acércate una última vez.
No para quedarte,
sino para cerrar lo que ya no respira.
Déjame decirte esto, despacio,
sin rabia, sin orgullo,
pero con toda la verdad que me queda:
Ojalá encuentres lo que no supiste cuidar,
ojalá alguien te ame
sin tener que rogarte presencia.
Y ojalá…
cuando recuerdes mi nombre,
te duela lo suficiente
como para entender lo que perdiste.
Ahora sí…
vete.
Sin promesas,
sin regreso,
sin “tal vez”.
Porque lo nuestro…
ya fue.
Y aunque me arda el alma decirlo—
déjalo así.
-
Autor:
Luis de leon (
Offline) - Publicado: 13 de abril de 2026 a las 15:54
- Categoría: Triste
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Lucía gómez, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
Comentarios1
Luis,poeta: la verdad fuertísimo pero buenísimo muy buen poema te felicito compañero con qué agudeza uno dice soltar no? En tantas formas pero a veces quedan en palabras al menos para mí Que tengas una buena semana un abrazo fraterno a la distancia
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.