DEJALO ASI

Luis de leon

“Déjalo Así (Sin Volver)”

Mírame…

mírame bien ahora que decides irte,

porque esta será la última vez

que mis ojos te nombren sin rencor.

No bajes la mirada,

no te atrevas a esconderte

cuando fuiste tú quien soltó primero,

quien empezó a amar a medias,

quien convirtió nuestros “siempre”

en un simple “mientras tanto”.

Déjalo así…

no me devuelvas los besos,

porque ya no saben igual,

porque ya no tienen casa,

porque se quedaron huérfanos

desde el día en que dejaste de sentir.

¿Recuerdas cómo empezó todo?

Yo sí…

lo recuerdo demasiado bien.

Tu risa cayendo en mi pecho,

tus manos aprendiendo mi nombre de memoria,

tu respiración temblando

cuando el mundo se apagaba

y solo éramos nosotros.

Pero algo cambió…

no de golpe, no con ruido,

sino lento… cruel… inevitable.

Se apagó la chispa

como se apagan las cosas que no se cuidan,

como se enfría el café

cuando nadie lo vuelve a tocar.

Y ahí estábamos,

durmiendo juntos

pero soñando separados.

Dime…

¿en qué momento dejé de ser tu refugio?

¿en qué instante mis abrazos

dejaron de alcanzarte?

Porque yo seguía ahí,

aferrado,

intentando sostener lo que tú

ya habías dejado caer.

No hay marcha atrás.

Ni la quiero.

El amor no se mendiga,

y yo ya no voy a recoger

las migajas que dejaste en la mesa

como si fueran suficiente.

Así que no expliques,

no justifiques tu distancia,

no inventes razones bonitas

para un final que simplemente…

se cansó.

Yo también tuve la culpa, ¿sabes?

por creer que el amor bastaba,

por no ver que te ibas

aunque aún dormías a mi lado.

Pero ya entendí.

Y duele… claro que duele,

me quema el pecho,

me aprieta la garganta,

me rompe en silencios largos

donde tu nombre todavía vive.

Pero no duele lo suficiente

como para quedarme.

Si ya te vas…

hazlo bien.

No mires atrás,

no me regales una última mentira disfrazada de ternura,

no intentes suavizar lo que ya nos rompió.

Porque aunque quise llevarte al infinito,

tú elegiste quedarte en lo pasajero.

Y eso…

eso no lo voy a discutir.

Gracias…

por cada noche donde creímos en nosotros,

por cada instante donde tu piel y la mía

hablaron un idioma que nadie más entendía.

Gracias por enseñarme

que el amor también se termina,

que no todo lo que empieza con fuego

termina en eternidad.

Ven… acércate una última vez.

No para quedarte,

sino para cerrar lo que ya no respira.

Déjame decirte esto, despacio,

sin rabia, sin orgullo,

pero con toda la verdad que me queda:

Ojalá encuentres lo que no supiste cuidar,

ojalá alguien te ame

sin tener que rogarte presencia.

Y ojalá…

cuando recuerdes mi nombre,

te duela lo suficiente

como para entender lo que perdiste.

Ahora sí…

vete.

Sin promesas,

sin regreso,

sin “tal vez”.

Porque lo nuestro…

ya fue.

Y aunque me arda el alma decirlo—

déjalo así.

Ver métrica de este poema
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos


Comentarios +

Comentarios1

  • Antonio Pais

    Luis,poeta: la verdad fuertísimo pero buenísimo muy buen poema te felicito compañero con qué agudeza uno dice soltar no? En tantas formas pero a veces quedan en palabras al menos para mí Que tengas una buena semana un abrazo fraterno a la distancia



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.