REDENCIÓN

Elias Castellano

 

 

Intensa luz, luciérnaga encendida,

tú conduces mis pasos al sendero

de un destino que renegar no quiero,

porque va entre los pliegues de mi vida.

 

No fue tu sangre en mí en vano vertida,

ni lanza sin valor el duro acero.

Si tus clavos me saqué, en ansia espero

el roce de tus dedos en mi herida.

 

Hielo consumidor. Frío que quema.

Hoguera que alimenta roja nieve

haciéndola brillar como una gema.

 

El evocar tu imagen me conmueve

como un verso de amor. Como un poema.

¡Como un potente imán que me doblegue!

 

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