Malditos, aquellos que quitaron
vidas ajenas, aquellos que hicieron
sufrir a otros, por placer
propio.
Las extraño, los extraño,
a esa gente que falleció, de las
peores formas, nunca las vi y
jamás las veré.
No puedo imaginarme
el miedo, el horror,
de ser asesinado, vivo,
ver tu propia sangre chorrear,
no saber lo sucedió.
Y lo más desgarrador…
es verlos salir,
caminar libres bajo el mismo cielo,
mientras las familias se quedan
atrapadas en el dolor.
Al final, la sangre que derramaron
no se olvida, no se seca.
Y la justicia
caerá sobre ustedes, lenta, inevitable,
como una condena que nunca termina.
Vivirán con la culpa, y si no,
ojala mueran de la peor forma.
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Autor:
Mosaico (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 13 de abril de 2026 a las 13:57
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, racsonando, Antonio Pais, Osler Detourniel, Un atisbo

Offline)
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