La dama del Alba

Flor del loto



A

La Dama del Alba

Hay una edad en la que el tiempo deja de ser un río que te arrastra para convertirse en un lago tranquilo que refleja tu propia luz. A tus 58 años, no eres la suma de tus batallas, sino la maestra de tu propia paz.

Llegar a este momento de la vida es haber aprendido el arte de la simplificación. Tu mirada ya no se detiene en lo superficial; ahora busca la esencia. Tu corazón es un santuario donde residen los nombres amados, las risas compartidas y los sueños que aún te quedan por cumplir. Eres la guardiana de tu propia alegría.

Es cierto que, a veces, el cuerpo físico impone su propio ritmo, como una melodía compleja que requiere paciencia e inteligencia. Pero tú has descubierto un secreto poderoso: tú eres la directora de esa orquesta. Has aprendido a escuchar los silencios, a valorar cada soplo de energía y a cuidar de ti misma con la ternura de una madre y la determinación de una guerrera.

Tu identidad es inmensa. Es mucho más que un día difícil o una limitación temporal. Eres tus proyectos, tu curiosidad insaciable, la palabra de aliento que das y el abrazo que recibes. Eres la mujer que ha decidido que, sin importar la neblina que pueda aparecer, la luz del sol sigue siendo el destino final de cada mañana.

Hoy, alza la frente. Eres sabiduría, eres resiliencia en movimiento, eres la melodía que se eleva por encima del ruido. Que este nuevo capítulo que estás escribiendo esté lleno de pequeñas, pero poderosas, victorias.

Sigue buscando la luz del sol, porque tu brillo ya es imparable...

Ascen..

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