Ciega
espejismo metálico,
devora el cuerpo
las minas un hambre
insaciable.
Manos de la distancia
algunas escondidas entre huellas,
Drenan la sangre.
La montaña es caverna.
El sudor se vierte
en el olvido.
Pepitas,
Luciérnagas se esconden.
Cascada del rio que cae
en los bolsillos lejanos.
Los cuerpos quedan
en las sombras de la orilla.
El viento trae
gritos que giran entre el polvo.
Lamentos quiebran la caverna.
Nadie escucha,
Queda el hambre insaciable.
En las uñas
se escriben los silencios.
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Autor:
OscarCampos (
Offline) - Publicado: 13 de abril de 2026 a las 00:19
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Henry Alejandro Morales, Antonio Pais, alicia perez hernandez

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