Poema 1/ Sonreir como imbeciles

Amores para conservar

Ayer no fue un día,
fue una grieta en el tiempo.

Comenzó como comienzan las tragedias,
con el peso torpe de lo cotidiano,
con el ruido gris del hospital
y la rutina intentando convencernos
de que todo es siempre igual.

Pero entonces apareciste.

Y no fue un encuentro,
fue un reconocimiento.

Como si en algún rincón olvidado
de otras vidas o de otros sueños
ya supiera la forma exacta
en que tus ojos contienen el paraíso,
o la manera precisa
en que tus pestañas resguardan la luz.

Te miré
y supe demasiado.

Supe que no eras nueva,
que eras memoria.

Que ya había recorrido
la geografía secreta de tu risa,
que ya había aprendido
a quedarme en el borde de tus labios
como quien habita su destino.

Sonreímos, sí,
como dos ingenuos,
como dos que fingen casualidad
mientras el universo conspira en silencio.

Pero yo no creo en el azar.

No después de verte.

Porque hay algo en tu voz
que desarma las explicaciones,
algo en tus historias
que me acerca peligrosamente a ti,
como si cada palabra fuera
una clave que siempre supe descifrar.

Y entonces te observo,
madre, mujer, refugio,
y entiendo que la admiración
también puede doler.

Me pregunto sin ironía, sin defensa
qué dios, qué fuerza, qué mano invisible
movió las piezas del tablero
para sentarte frente a mí
y llamarlo coincidencia.

Porque si esto es azar,
entonces el azar
tiene tu nombre.

Y desde ayer
cargo con esta certeza absurda
y luminosa: que te estaba esperando
mucho antes de conocerte.

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Comentarios +

Comentarios1

  • ElidethAbreu

    Que her final y desarrollo del tema,
    Abrazos y gracias.
    Que se conserven los amores.



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