Y cuando vuelvo la mirada atrás en mi juventud, y analizo los hechos de aquellos trágicos días que moldearon mi ser, y la templanza aún descuidada... de un corazón marcado por tan exigua experiencia; tan sólo.puedo musitar aquellas palabras que acompañaron mis pasos, en el lento y fatigoso trasiego por este valle de lágrimas que es la vida. Recordando apenas, la belleza imperecedera de su rostro, la ternura de su voz, la tersura de su piel... A mis labios acude, a veces, la más dulce de las citas latinas: " Bello es el seno que la mano cubre"... pues aún adornado por las espinas de la soledad, la distancia nunca logró de marchitar el vívido recuerdo, de aquellos pocos días vividos, en mutua compañía... Es el amor de juventud, frustrado por la más ineludible necesidad, a modo de una fragancia exigua y breve... que el tiempo, aboca casi siempre... a la más imperecedera, de todas las eternidades.
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Autor:
pani (
Online) - Publicado: 12 de abril de 2026 a las 15:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Sergio Alejandro Cortéz

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