LAS TECLAS

Salvador Santoyo Sánchez



Aprisionado por la atmósfera

percibo el pulso de la oscuridad

que me obliga a mirar el cielo

agudizando todos mis sentidos

 

Alguien siempre me está mirando

los te amo, va dejando entre sus versos

aunque el universo se duerma

en el ordenador, está tecleando

 

La virtud nace entre sus dedos

del pensamiento nacen sus palabras

que convierte en bellas historias

dónde un viejo niño vive soñando

 

Que con las teclas lo están arrullando

Y el siente la oscuridad pulsando.

©️

Salvador Santoyo Sánchez

12/04/2026

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Comentarios +

Comentarios6

  • racsonando

    Bellas letras
    Bendecido Domingo.

  • Javier Julián Enríquez

    Muchas gracias, estimado amigo Salvador, por este bello poema, que nos sumerge en una reflexión, invitándonos de este modo a explorar las emociones que nos aquejan y desafiándonos a confrontar la oscuridad con una mayor agudeza perceptiva. En este contexto, la virtud, entendida como la capacidad de crear y dar forma, emana de esta actividad: «La virtud nace entre sus dedos». El acto, pues, de escribir se manifiesta como un bálsamo, un consuelo en medio de la oscuridad que se manifiesta de manera pulsante, sugiriendo que incluso en momentos de adversidad, la creación literaria y el ensueño ofrecen un refugio y una forma de alcanzar la inmensidad.
    Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

    • Salvador Santoyo Sánchez

      Gracias por ese valioso comentario, recibe mis saludos estimado amigo y poeta Javier Julían Enríquez.
      Feliz domingo

    • Sierdi

      Hermosísimas letras cobijadas de divina beldad.
      La poesía es inmarcesible melodía para el alma. Y brilla por la eternidad.
      Un gusto leer su arte.
      Un abrazo.

      • Salvador Santoyo Sánchez

        Que gusto ver tu presencia en este sencillo espacio. Recibe mis saludos sinceros
        estimado y talentoso poeta amigo Sierdi.
        Feliz Domingo

      • MISHA lg

        donde alguien vive soñando,
        asi es poeta
        gracias por compartir

        Alguien siempre me está mirando
        los te amo, va dejando entre sus versos
        aunque el universo se duerma
        en el ordenador, está tecleando


        besos besos
        MISHA
        lg

      • CARMEN DIEZ TORÍO

        Me encanta tu poema, estimado poeta. Cómo consigues que la oscuridad y el silencio, a través de los sueños que nacen de esas teclas y de esos versos, transmitan esa sensación de latido constante, como si nos hicieran sentir vivos más allá del silencio. Es una forma muy hermosa de dar vida a lo invisible y de envolvernos en una emoción profunda. Gracias por compartir. Feliz domingo. Un abrazo

        • Salvador Santoyo Sánchez

          Tu comentario me hace muy feliz, lo digo con humildad.
          Muchas gracias por estar y comentar, recibe saludos
          cordiales en este calido Domingo de Abril, estimada
          poeta Carmen Diez Torío

        • LOURDES TARRATS

          Salvador, amigo querido, compañero de letras.

          Tu poema se siente como una habitación en penumbra donde todo está más vivo. Esa oscuridad que nombras no pesa: late. Y uno percibe, contigo, ese pulso que no asusta, sino que despierta, que obliga a mirar hacia arriba y también hacia adentro.

          Hay algo que me llega muy hondo: esa sensación de no estar solo en la escritura. Ese “alguien” que te mira, que deja los “te amo” entre los versos… es como si el poema se escribiera contigo, como si el lenguaje te acompañara y te sostuviera mientras el mundo se apaga un poco. Incluso esa imagen del universo dormido y la luz del ordenador encendida tiene algo muy verdadero.

          Y ese “viejo niño”… ahí te reconocí. No como figura, sino como esencia. Ese que sigue soñando mientras escribe, mientras las teclas lo arrullan, como si la escritura fuera también refugio, cuna, persistencia. Hay ternura ahí, pero también una forma muy honda de resistencia.
          El final me quedó vibrando: no dices que la oscuridad está, dices que pulsa. Y eso cambia todo. Porque entonces ya no es ausencia, es presencia contigo.

          Se siente que escribes desde un lugar muy real. Y eso no se aprende: eso se es.

          Te envio un abraso, envuelto en ternura, porque:

          POETAS SOMOS…



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