No eres carne que el tiempo marchita,
ni voz que se pierde al callar;
Eres bruma que roza infinita
el borde oscuro del secreto de amar.
Eres sueño que en versos respira,
susurro que al alma inocente se da,
la forma inconsciente en que el alma delira
cuando en lo imposible se va.
Si Bécquer te nombra, eres rima,
que tiembla en su oscuro sentir;
si Dante te eleva, eres cima
que guía su eterno ascendir.
Eres Inés, pureza rendida,
que salva en silencio y sin voz;
y eres esa Dulcinea, encendida,
ideal que se ensueña en los dos.
No existes… y sin embargo vives,
en todo lo que me haces sentir;
Eres eco, reflejo, motivo y te percibes…
En la forma en que me empujas a vivir.
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Autor:
Lzp (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de abril de 2026 a las 19:29
- Comentario del autor sobre el poema: Ella que ya no está, o quizá nunca existió, más allá de mis idilios.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, WandaAngel, Sergio Alejandro Cortéz, **~EMYZAG~**, Lualpri

Offline)
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