Y ella fué tan directa
Que quedé con un solo ojo
Y Cuando me abrazaba
Era un aguacero
La llegada no es la meta
Aunque mires de reojo
Una manzana podrida
no es lamento
Las voces son tan ciertas
Horizontes y reposos
En que medida
Somos solo silencio
Todas la calaveras
Buscan su propio pozo
La lluvia arrasa
Y ya no miento
Fuiste tan discreta
Te miraba sin enojo
Bajo una Luz ambarina
De recuerdos
Ya sin careta
Late un fuego rojo
Vos vas poseida
Y Yo te espero
No es que no sientas
El sol es un abrojo
Entre tantas caidas
Que hoy amamos
Así, tan sincera
Junto a tu vil demonio
Te empalaga
Tanto cielo
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Autor:
Leo Albanell (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 11 de abril de 2026 a las 00:17
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Online)
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