Bendito día que me encuentras despierto, sabes que no me he ausentado aún, podré coger mi camino al trabajo, caminaré de nuevo las calles y veré la puesta de sol. Soy un hombre de sensaciones y aromas, amo hasta los charcos que deja la lluvia donde cabe un pedazo de cielo. Siempre obedezco a mi corazón, sé que sentir en exceso no puede dejarse para otro día, no me da miedo creer y vibrar, desterré a la cobardía, mi bandera es la libertad. Sujeto un libro entre mis manos y viajo a la Francia del siglo XVIII, bebo el café de las 8 a.m., ¡qué bello es el mundo desde aquí! No es perfecto porque juzgar algo de perfecto es ser omnipotente, y yo jamás iré contra la vida, soy de carne y sangre, he cometido muchos errores y a veces me atrinchero a llorar por las noches, he deshojado flores y maldecido al destino, es lo que me hace sentirme vivo, es ese remolino de emociones dentro de mí, cada golpe en mi pecho, cada espacio que mis ojos descubren. Soy un hombre que ama el fuego y el calor, que a veces cierra los ojos y respira profundo para dejar ir. Aquí estoy navegando en este universo infinito, me sentaré en la proa y sacudiré mis pies en el aire, soy feliz y no lo soy, soy un hombre jugando a vivir.
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Autor:
Mil vaggio (
Online) - Publicado: 10 de abril de 2026 a las 10:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco

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