Autor: Darío Daniel Lugo
Bajo la inmanencia del abismo sin fondo,
donde el grito se coagula en silencio absoluto
y los reflejos de la forma desaparecen
como campos oscuros de picos errantes.
Aquí se halla el filo de lo no dicho,
pues el tiempo ha cesado en espacios vacíos,
y los anillos devoradores giran sin fin,
testigos de la liturgia del no-lugar.
Se cruzan umbrales sin corona,
en la atmósfera asfixiante de la caverna originaria.
No hay "otro" que mire en la oscuridad latente
del punto más lejano.
La pretensión de conocerme es un eco perdido,
pues habito un vértice más allá de la luz que ciega.
El observador es lo observado;
la verdad tras el espejo sin luz es el único testigo.
La búsqueda de la verdad es vana
donde todo tiende a la dispersión y al nublamiento.
Sólo quien camina en la ceguera sagrada
reconoce la vibración inefable,
la piensa,
la grita desde el centro inmanente.
El secreto revelado no es culpa, ni nombre, ni carne;
es el pulso de lo que late en la transmutación del Ser:
la certeza de que la luz es mero destello de la sombra,
y el reencuentro final del Yo en el vacío primordial.
-
Autor:
Dario Daniel Lugo (
Online) - Publicado: 10 de abril de 2026 a las 00:00
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.