Qué vergüenza da el hablar sin pensar.
Es que el pecho se aplana ante la mirada
Luego el rubor nubla tus cachetes para hacerlo evidente.
Ay, qué vergüenza.
Qué vergüenza, da el estar en un nuevo lugar.
Es que no sé sus reglas, y por eso lo arrastro a la marea.
Luego no quiero hablar, la garganta hinchada está.
Ay, qué vergüenza, da la incertidumbre de agradar.
Es que encajar no es lo mío, pero estar solo es un fastidio.
Luego veré qué hago, hablar es un descaro.
Ay, qué vergüenza, me he desviado del tema.
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Autor:
Court Stellon (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 9 de abril de 2026 a las 02:01
- Comentario del autor sobre el poema: Qué bochorno...
- Categoría: Reflexión
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