Mis manos clavadas,
Una corona ensangrentada;
Este es mi “adiós a lo terrenal,
Por fin podré ver a mi creador,
Espero poder aprender a su lado
Lo que en vida no aprendí.
¿Podré ver a mi creador?
¿O será él quien martilla mi mano?
Todopoderoso que todo lo ve,
¿Me viste todos esos años solo?
La oscuridad fue mi gran compañía,
¿Habrán sido caricias tuyas
Todas esas lágrimas?
Esta vida clama y reclama por ti,
Este viviente solo intentó vivir,
Sólo tuve que vivir,
Cegado y sofocado de ti;
¿Seré yo la maldad
O tu rabia la descargaste en mi?
No pongo en duda tu existencia,
Espero paciente a mi muerte para saber de ti;
Pongo en duda tu bondad
Y tu vocación de padre y profesor de la vida;
¿Enseñas desde las sombras?
¿Cómo le enseñas a quien le teme a la oscuridad?
Eres un ente metafórico
Como las líneas que escribo;
Estás al alcance de quien te rece
Como las rimas y los versos
Que conforman cada poema;
Eres un producto,
Producto de quien te rece
Como el poema producto de un poeta.
Si este es mi poema,
Y tu eres las metáforas que lo componen,
¿Quién es todopoderoso
Y quién no existe en este punto?
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Autor:
Quimera (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 8 de abril de 2026 a las 22:59
- Comentario del autor sobre el poema: A veces me he preguntado cómo sería tener una conversación con aquel ser en el que tanta gente tiene sus esperanzas y confianza. Esto es más o menos lo que he logrado creer que podría pasar.
- Categoría: Carta
- Lecturas: 1

Online)
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