La sal de la distancia
Soy la que te buscó entre las algas y el granito,
allí donde el océano golpea su campana de amargura.
Mi boca es hoy un cántaro quebrado en el camino,
un territorio de sombra donde ya no crece el sol,
porque tu ausencia es un caballo ciego que galopa en mi pecho.
Te amé con el hambre del azufre y la dulzura de la espiga,
cuando nuestras pieles eran una sola geografía de relámpagos.
Ahora el tiempo es un sastre que me viste de invierno,
y mis manos son dos palomas muertas en el humo de la tarde,
mientras tu recuerdo me sube por las venas como una hiedra de escarcha.
¿A qué distancia de la sangre se quedó tu aroma de pino?
Me quedo aquí, sentada sobre mis propias raíces,
viendo cómo el olvido oxida las vigas de nuestro refugio.
No busco el llanto, busco el metal de tu nombre,
esa dureza de cuarzo que dejaste clavada en mi garganta
como un ancla que me impide navegar hacia otros puertos.
El día cae sobre mi espalda como un cargamento de trigo negro,
y yo mastico este vacío, este sabor a cobre y a tormenta,
comprendiendo que el amor es un viaje de ida hacia el naufragio,
donde solo sobrevive la espuma y este latido de tierra abandonada.
© Nelly Cevallos-Liora
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Autor:
Nelly Cevallos - Liora (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 8 de abril de 2026 a las 04:15
- Comentario del autor sobre el poema: Todos derechos reservados © Liora - Nelly Cevallos
- Categoría: Sin clasificar
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