Este daño que inflige el desapego
de tus ojos, tus manos y tu boca,
daño que tu frialdad mi mal provoca
mientras ardo en la llama de mi fuego.
Revés feroz que asestas con tu juego
de niño caprichoso, que me aloca
y a la aflicción sombría me convoca
el nefasto engreimiento de tu ego.
Cuando en mis ansias ruge la locura
acometes igual que una tormenta
y de mi amor y mi lealtad te mofas.
Y buscando elixir para mi cura
te escribo sin apenas darme cuenta
mi repudio a tu daño en cuatro estrofas.
-
Autor:
Rosario Bersabé (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 8 de abril de 2026 a las 03:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.