Ya déjenme tranquilo,
le dijo a sus pensamientos,
con la vida pendiendo de un hilo
y la cabeza doliendo hasta sus cimientos.
“Ya… ya, es solo una vida”,
susurraban con frialdad.
¿De qué hablas? ¡Fuera de aquí,
pensamientos de maldad!
No hoy, no conmigo,
no me van a derrumbar,
aunque el mundo esté torcido
yo lo voy a enderezar.
Vamos con valentía,
aunque duela cada herida,
vamos a vivirla completa
aunque esté medio podrida.
A gozarla a nuestro modo,
aunque cueste respirar…
porque mientras haya vida,
me tendran que soportar.
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Autor:
Gerald Flores (
Online) - Publicado: 8 de abril de 2026 a las 01:56
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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