Hay veces, que el amor
te mueve a merced
de una promesa susurrada,
un deseo compartido
(gravitando en un quizás)
que te hace girar siempre…
y así, sin ser consciente,
continuas con tu vida
esperando que esta vez,
la promesa no sea eco de una voz
que nunca acaba de nombrarte,
alimentando tu movimiento
con la esperanza de que
(en algún giro fortuito)
el vacío, se llene de presencia.
No te mantiene el engaño,
sino hambre de lo que podría ser;
como una inercia dulce…
que te condena a repetir el ciclo,
por el miedo a que el silencio
sea la única respuesta.
Porque si el eco se apagara,
el vacío sería lo que espera.
En el fondo lo sabes:
tienes que dejar de ser órbita
para convertirte en trayectoria…
no por desprecio a la promesa,
sino por lealtad al presente.
Al dejar de girar,
tu mundo abandona la angustia
de ser un borrón de esperas
y recupera sus aristas,
su peso, su luz propia…
Ya no me quedan fuerzas,
para seguir girando alrededor
de ese “….quizás”,
esperando a que tu voz
cobre cuerpo.
Algún día seré yo quien,
(con el silencio recuperado)
empiece a nombrar mi propio camino.
Por eso amor… prefiero soltarte ahora,
(aunque el dolor de hacerlo
amándote así… me quiebre el alma)
antes que seguir aferrado a algo que sé:
—no me pertenece—.
-
Autor:
Slocker (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 8 de abril de 2026 a las 07:24
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: JuanDumBass

Online)
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