Pasos en 0

Austin Mora

Observo, pienso… respiro.

A veces me parece absurdo detenerme en algo tan básico, pero hay una especie de terquedad en seguir haciéndolo. Como si el simple acto de respirar ya fuera, en sí mismo, una forma de insistir en la existencia.

Tomo un sorbo de café.
Amargo. Siempre amargo.
Se queda en la lengua como esas verdades que uno no termina de aceptar, pero tampoco puede ignorar.

Muerdo la empanada, despacio, casi mecánico y me doy cuenta de que no estoy comiendo por hambre.

Estoy masticando una idea.

La paso de un lado a otro, la desarmo, la vuelvo a armar. No se deja tragar. Tampoco escupir. Se queda ahí… como si quisiera decir algo que todavía no entiendo.

Pienso.

¿O será que solo estoy evitando pensar en lo que realmente importa?

La interrogante camina por mi casa. La siento. Se mete en las recámaras, se sienta en la sala, se queda quieta en los rincones donde normalmente no pasa nada. Como si siempre hubiera vivido aquí… como si me estuviera esperando.

Ayer hablaba con ese hombre…

Cuarenta años.
Y tuvo que empezar desde cero.

No por decisión. No por valentía.
Por imposición.

Un cáncer en el cerebro… y de pronto, todo lo que era él su historia, su esposa, sus hijos, sus recuerdos simplemente… desapareció.

Me cuesta imaginarlo.

Abrir los ojos y no saber quién eres.
Escuchar “te amo"  y no sentir absolutamente nada.
Ver rostros que dicen ser tu vida… y que no significan nada.

Le dije que tenía mi respeto.

Pero ahora, pensándolo bien no sé si esa palabra alcanza.

Porque estar cerca de la muerte no sé eso todavía tiene sentido. Es un límite claro. Un borde. Algo que se puede nombrar.

Pero esto

Esto es otra cosa.

Es seguir vivo… sin tener un lugar dentro de tu propia vida.

Es tener que aprender a amar… porque debes, no porque nazca.
Es sostener una historia que ya no te pertenece.
Es existir sin narrativa.

Y entonces la pregunta se instala. No como curiosidad sino como una incomodidad que no se va.

¿Se puede realmente empezar de nuevo?

No en el sentido bonito. No en esa idea romántica de reinventarse de cambiar, de evolucionar.

No.

Empezar de nuevo sin saber desde dónde.

Sin un “yo” al cual volver.

Recuerdo creo haber leído algo hace tiempo. En un libro de filosofía o no se si fue mi mente que me lo dijo.
Decía que uno es, en esencia, la continuidad de su conciencia que la memoria es lo que sostiene la identidad que somos lo que recordamos haber sido.

Y si eso es cierto. 

Entonces ese hombre ¿qué es ahora?

¿Sigue siendo él o es alguien completamente distinto habitando el mismo cuerpo?

No puedo evitar darle vueltas.

Porque si la memoria se rompe
si la historia desaparece
si el relato se borra

¿qué queda?

¿Queda algo?

O tal vez sí

Tal vez hay algo más profundo. Algo que no depende de recordar nombres, ni fechas, ni rostros.

Algo que simplemente permanece.

Una especie de núcleo silencioso.
Algo que se levanta, aunque no sepa quién es.
Algo que sigue aunque no entienda por qué.

Y eso eso es lo que no me deja en paz.

Porque entonces empezar de nuevo no sería una decisión.
Sería una condena o tal vez una forma extraña de gracia.

No elegimos reconstruirnos.

Solo lo hacemos.

Porque seguimos respirando.

Porque el cuerpo insiste.
Porque algo no sé si llamarlo alma, instinto o miedo se niega a desaparecer del todo.

Y quizás

quizás ahí está la verdadera dignidad del ser humano.

No en saber quién es.
No en recordar su historia.
Ni siquiera en entender su propósito.

Sino en esto en mantenerse en pie,
aun cuando todo lo que le daba sentido
ya no está.

Austin Mora Badilla
7 de marzo del 2026

  • Autor: Austin Mora (Online Online)
  • Publicado: 7 de abril de 2026 a las 16:30
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 2
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.